domingo, 6 de marzo de 2022

Comienzo curso 2022, ilusión para encender la llama


Mañana es un gran día, una vez más se da un comienzo de cursos… y con las ilusiones renovadas, imaginamos lo que pasará a lo largo del año. ¿Quiénes serán los estudiantes? ¿cómo será el docente? ¿qué amigos tendré? ¿cómo aprenderé? y un sin fin de preguntas, que verbalizadas o no, muchos miles de educadores y estudiantes las tendrán estos días en su cabeza y corazón.

Esos “nervios” del comienzo de una nueva etapa se vivirá hoy al ir a la cama, cuántos habrá que casi no duerman esta noche por todo lo que genera la ilusión que comienza mañana. 

Esa ilusión que nos envuelve a todos independiente del rol que nos toca en la educación, porque mañana tenemos una vez más la oportunidad de sembrar, de tener en cuenta al estudiante y hacerlo protagonista.


El estudiante como protagonista, así como el foco en que aprenda, es algo no discutible, es la razón, o debería ser la razón de ser de todos los que estamos en la educación. 

Si está claro que el foco es ese, mañana comencemos convencidos de que eso suceda.

Cada uno de ellos es una brasa, que debemos acompañar, cuidar, soplar, sacudir, mover, arrimarle algo, para que se transforme en un fueguito donde nunca más se apague esa llama.


Para eso tengamos en cuenta al grupo en general con las particularidades que traiga, a cada estudiante con su historia, presente, dificultades o facilidades, donde podamos descubrir cómo “soplar” para que se encienda. No tenerlo en cuenta como individuo, con su trayectoria, hará que estemos cometiendo un gran error, y como tantas veces dije, que lo estemos “estafando”; y si eso sucede, no estamos cumpliendo con nuestra tarea. Acompañemos atentos a lo que ellos precisan para poder desarrollar las habilidades que hoy se necesitan para insertarse en el mundo que les toca vivir.


Lo mismo va para los cuerpos directivos, quienes deben hacer esa tarea con todos sus educadores, saber sus potencialidades y debilidades, ver cómo dar apoyo, estar presente, ayudar a descubrir el potencial, ser líderes de gestión, pero sobre todo pedagógicos para que la “magia” suceda y todos podamos aprender. Los docentes también son brasas que los directivos deben estar cuidando que no se apague y para eso deben estar presentes en lo que sucede en la escuela, desde la humildad y al servicio del rol que les toca vivir.


Para que todo suceda, tanto desde los directivos a los educadores, como de educadores a estudiantes, hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta, anotarlos y ver cómo la vamos llevando adelante. Alguno de ellos son una planificación colaborativa, participación, desarrollo profesional docente, una buena comunicación, liderazgo en los procesos que se llevan adelante -administrativos y pedagógicos-, generar autonomía, movilizar el cambio de algunas prácticas docentes, construir capacidades, tener el foco en una mejora continua, que se formen comunidades de aprendizaje… y para que todo esto suceda, debe existir condiciones institucionales que lo permita. Aprovechemos los espacios comunes, planifiquemos bien las coordinaciones institucionales, de modo que se quiera participar porque son útiles para la tarea cotidiana en el aula.


Muchas ilusiones, mucho desafío, y como cada año, el deseo de seguir transformando lo que pasa en este ámbito tan grande que es el educativo, porque con esas mínimas acciones que se toman en el aula o en un centro, estamos colaborando con un entramado mucho más complejo como sociedad donde todo termina repercutiendo.


Hoy es domingo, descansemos todos, pero con el gran desafío que mañana, una vez más, la máquina se pone en movimiento, y es el deseo mío, y seguro de muchos, de que cuando arrimemos al cierre en diciembre, podamos decir tarea cumplida.


Buen año 2022, la ilusión está intacta, las ganas también.

En lo que pueda ayudar, acá estoy… para seguir soplando desde donde me toque, para que cada brasa siga encendiendo esa llama.



Prof. Marcelo Mónico


lunes, 7 de febrero de 2022

Habilidades blandas: comunicación, resolución de problemas, gestión y organización de tiempos.


Hay habilidades denominadas blandas que permiten trascender a un área o disciplina académica. Son aquellas que desde nuestros hogares empezamos a desarrollar, sin embargo el aula puede potenciarlas aún mucho más.

Conceptualizando este tipo de habilidades, como aquellas que nos ayudan a conocernos y relacionarnos con los otros, a poder afrontar con mayor creatividad desafíos o problemas planteados, a manejar la comunicación, a poder seguir caminando hacia el cumplimiento de los objetivos planteados, así como a la toma de decisiones.

En esta oportunidad, compartiremos las habilidades relacionadas a la comunicación, resolución de problemas así como gestión y organización de los tiempos.

En la medida que se trabajen de manera continua en las clases, se irá generando una internalización de las mismas, lo que nos llevará a poder cumplir con el objetivo final de aplicarlas en acciones cotidianas que tengan que afrontar todos los estudiantes.

Destacar la importancia de que -antes de llevarlas al aula- los propios docnetes las pongamos en juego, de manera que al plantearlas a los educandos, puedan vivir con naturalidad las mismas, vivenciando al docente como formador de estas habilidades.

Es necesario entrenarlas para poder ayudar a que otros las entrenen, y de esta manera, se podrá ir volviendo natural el accionar de todos en nuestra comunidad.

Compartiremos algunas formas de trabajar estas habilidades, pero con el desafío de que no sean aplicadas como recetas, sino que conociendo a nuestro grupo de trabajo, seamos capaces de usarlas, adaptarlas o descubrir nuevas herramientas que sirvan para poner este tema sobre la mesa y colaborar con una educación más íntegra y no solamente academicista. Sólo en la medida que nosotros nos arriesgamos, podremos ser capaces de transmitir instancias nuevas, de tal forma que las vivencien y aprendan de manera significativa.

Una forma de trabajar en habilidades blandas, a partir de diferentes recursos planteados en el aula es hacerlo en grupos. En este caso, es fundamental tratar de que los mismos sean lo más heterogéneos posibles, para esto se puede tener como referencia.

Comunicación

La comunicación es una habilidad fundamental para relacionarnos con los otros. Permite poder plasmar una idea o pensamiento, y en la medida que sea lo más claro y explícito posible colabora con el entendimiento del mensaje. Vale destacar que no es solamente la comunicación verbal la que debemos potenciar para su desarrollo, sino que muchas veces la corporal adquiere un papel fundamental para aspectos de la vida cotidiana.

Algunas actividades a realizar:

Buscando la mitad

Se arman equipos de 3 o 4 personas y se les entrega un sobre con las mitades de diferentes cartas. Cada equipo debe salir a negociar con los otros para poder conseguir las mitades que le hacen falta. Quien logre tener más cartas completas será el ganador.

En este juego, deberán comunicarse y sobre todo negociar para tratar de alcanzar ganar el juego. 

Construyendo

Se divide a la clase en  grupos de manera que queden tres integrantes en cada uno.

Existen tres roles diferentes, uno será el director, otro el constructor y el tercero el mensajero.

Todos deberán tener la misma cantidad y forma de piezas, de manera que pueda funcionar el ejercicio planteado. 

Primero el constructor armará una figura utilizando una determinada cantidad de piezas. Luego le dará al mensajero las piezas necesarias y este se las llevará al constructor. Una vez que las recibe, con las instrucciones del comunicador de cómo ponerlas, deberá armar una pieza idéntica a la que tiene el constructor. Vale decir que nunca puede mirar el original sino que debe ser realizado por la guía recibida.

Solamente 4

Este juego trata de que todos los participantes estén en una ronda sentados. Se comenzará con cuatro voluntarios que se pongan de pie; y la dinámica consiste en que cuando estos se van sentando, alguno de la ronda se deberá parar de manera que siempre estén cuatro participantes de pie.

Este juego desarrolla la comunicación no verbal y a su vez el trabajo en equipo.

Digo y dibuja, dime y dibujo

Se ponen en parejas, y deben estar espalda con espalda. A uno de los integrantes se le da un objeto, el cual debe describir sin decir su nombre. El otro participante deberá dibujarlo y que el resto de los estudiantes posteriormente lo adivinen.

En esta oportunidad, se practica la comunicación verbal para que se pueda realizar el dibujo y la comunicación gráfica a partir de la construcción del mismo.

Dígalo con mímica

Se arman dos o tres equipos.Un integrante de uno de los equipos recibirá una idea, palabra o situación por parte del educador, y deberá representarlo para que el resto de sus compañeros lo adivine. Gana aquel equipo que más acciones o palabras haya adivinado.

El teléfono descompuesto

Se arma una fila, donde todos los estudiantes miren hacia adelante. El educador se para al final y da un mensaje al último de la fila. Este mensaje puede ser verbal o una mímica representando algo. Quien recibe el mensaje toca el hombro de su compañero de adelante, quien se dará vuelta y recibirá el mensaje que este entendió y así sucesivamente hasta llegar al primero. Allí se comparará el mensaje final recibido y el original, viendo si existió alguna distorsión en el mismo.

En caso de ser muchos participantes se podrán hacer dos filas para que sea más ágil, compitiendo entre ellos al que pueda dar el mejor mensaje final en concordancia con el original.

Resolución de problemas

El resolver problemas es una habilidad fundamental a adquirir, la que nos permitirá en situaciones límites poder destrancar situaciones llevando a buscar y encontrar soluciones en momentos claves o de crisis. En un mundo tan cambiante, poder incorporar esta competencia podrá abrir caminos para situaciones inimaginables que toque transitar a lo largo de la vida de cada uno de los estudiantes.

Algunas actividades a realizar:

La caída del huevo

Se arman equipos según el número total de participantes. A cada uno se le da un huevo, papel de diario, fideos, alguna tela, cinta adhesiva, entre otros elementos que puedan existir en el aula o se le ocurran al educador.

El equipo deberá generar una envoltura para proteger el huevo, para esto tendrán unos 10 o 15 minutos. Luego se lanzará el huevo con la protección correspondiente para ver si logra mantenerse sin romper. Se podrá lanzar desde una mesa, un balcón o una azotea dependiendo de la infraestructura del local. Ganará el equipo que mantenga intacto el huevo.

Sobreviviendo

Se plantea al grupo que irán a una lista y podrán llevar solamente tres objetos cada uno. En principio los anotan en una hoja y comparten al resto lo elegido y el por qué del mismo. Luego a cada estudiante se le dice que elimine dos de esos objetos quedándose con uno solo, planteando al grupo el que eligen y el por qué de esa decisión. 

Finalmente de todos los objetos que quedan para llevar a la isla, deberá el grupo elegir solamente tres, tratando de llegar de forma unánime y no por votación. Para eso deberán tomar la decisión a partir de las diferentes fundamentaciones realizadas.

Escapando

Se arman dos o tres grupos, y a cada uno se le dan pistas o algo a resolver para poder ser “liberados” de ese espacio. Pueden darse puzzles para armar o desafíos a cumplir. En la medida que sean resueltos los mismos, podrán recibir esa llave y ser libres nuevamente. Dependerá de la toma de decisiones colectiva, el tiempo que se demora en cumplir con el objetivo.

El refugio

Se arman equipos de 4 o 5 estudiantes y se les dan diferentes materiales, cinta, papel, cuerda, tela entre otros que puedan existir en la clase o se te puedan ocurrir.

Posteriormente se le dice a cada equipo que elija a un líder para guiar la expedición a la Antártida. Una vez que es elegido, se le plantea que el líder tiene las manos congeladas, y el resto del equipo ha quedado “ciego” por el resplandor en la nieve. Por tal motivo deberán armar una construcción donde el líder guíe el proceso sin poder tocar nada y el resto arme el refugio sin poder mirar nada, para lo que tendrán un tiempo de 30 minutos.

Una vez terminado, el educador prenderá un ventilador y ganará aquel refugio que sea capaz de soportar los vientos de dicha tormenta.

Gestión y organización de los tiempos

Es un desafío cotidiano el gestionar los tiempos, desde que nos levantamos hasta que nos volvemos a acostar. Poder planificar nuestra organización temporal facilitará el cumplimiento de las tareas, aún cuando surjan imprevistos que nos obliguen a no poder llevar adelante la ejecución pensada para alguna de nuestras acciones. 

Aprender a organizarnos en las tareas y tiempos nuestros, así como en las del otro, permitirá ser más eficientes y cumplir con los plazos establecidos ya sea a nivel de estudio o laboral.

Algunas actividades a realizar:

Agenda

El enseñar a los estudiantes a usar una agenda, sirve para poder visualizar algunas de sus actividades y poder organizarse para poder llevarlas adelante. Esto es solicitarles a los estudiantes que puedan llevar una agenda (papel o virtual) y poder poner allí las actividades que realizan. Las mismas podrán ser compartidas en algunas instancias, sobre todo haciendo énfasis en cómo han sido vividas.

Se puede utilizar no solo en formato papel, sino dependiendo de la clase en agenda de celular o incluso en calendarios vinculados a sus correos electrónicos en caso de que los tengan.

Guardando todo

Se forman equipos de 3 o 4 personas. A cada equipo se le da un frasco de vidrio, piedras grandes, piedras medianas, piedras chicas, arena y agua.

Se les plantea que deben tratar de poner todos los elementos dentro del frasco.

Cada equipo determinará en diálogo cuáles son los elementos a poner primero y cuáles después. Solamente en la medida que se pongan de mayor a menor tamaño, podrán entrar la mayor cantidad de ellos. Lo que permite concluir de esa manera en que si empezamos por lo más importante, habrá espacio (tiempo) para todas las demás actividades. 

Sin lugar a dudas, se abre otra ventana de poder discernir cuales son aquellas cosas importantes que serían prioritarias y cuáles a descartar, lo que implica otro desafío para los educadores, familias y los propios estudiantes.

Quitando el tiempo

Se puede realizar tanto de forma individual o grupal.

Cada participante o grupo identifica aquellas cosas que lo distraen y no permite una eficiencia. Luego tratan de encontrar situaciones que permitan resolver esos problemas. Puede ser una actividad que se haga en un momento o en varios días.

Con el pasar de los días se evalúa trabajando nuevamente nuestras actividades, de manera que se pueda tomar conciencia si esas soluciones fueron acertadas para concretar nuestro propósito. De lo contrario se pueden ver nuevas alternativas para lograr el objetivo deseado.

Mi tiempo es ahora

Esta es una actividad individual, que permite a cada uno de los estudiantes poder identificar cuáles son los tiempos que ellos sienten que pueden funcionar mejor, y para eso se podrán poner diferentes situaciones de las que viven los estudiantes.

A cada uno se le da un papel con los diferentes días y horas. Los estudiantes anotan en dichas columnas (correspondientes a determinadas horas) el estado de “ganas” en el que se encuentran en esos momentos. Puede marcarse de 1 a 5 (siendo 1 el mínimo y 5 el máximo), o bien en porcentajes.

Esto permite a los participantes visualizar cuándo es que se dan sus mínimos y máximos, y de esta forma poder aprender a focalizar aprovechando mejor su tiempo.

Conclusión

Llevar a las clases diferentes dinámicas de juegos, les permite  a los estudiantes aprender a través de la experiencia y de una forma totalmente diferente. Si bien, el juego por el juego mismo,  es de gran necesidad para la recreación y el vínculo entre diferentes personas, podemos llevar lo lúdico para -intencionalmente- trabajar determinadas situaciones que están muy relacionadas con las habilidades blandas.

Considerar estos aspectos, permitirá que los estudiantes, desde muy pequeños, puedan ir tomando conciencia de ciertas dimensiones y habilidades a desarrollar o descubrir así como también potenciar y de esta manera hacerlas presentes en su desarrollo personal.

Es fundamental que podamos ayudar a que adquieran dichas competencias, de manera que conociéndose a sí mismos, puedan dar lo mejor de sí, para contribuir desde sus características a la vida cotidiana que llevan adelante.


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