sábado, 21 de agosto de 2021

Suárez, Messi y el Barcelona... gestión de talentos.


En estos días de agosto de 2021, la noticia mundial y deportiva se ha trasladado a Europa, siendo Messi y el Barcelona los dos grandes protagonistas. Sin importar todo lo que pasa en un sin fin de lugares, la gran pregunta era si el mejor jugador del mundo -a mi criterio y sin entrar en discusiones- permanecía en el club que lo había formado y al que tantos logros le había dado.

Los argentinos, fieles a sus formas, levantaron los bombos y se alinearon rápidamente detrás del que tantas veces había sido cuestionado, reconociendo de una forma u otra, todo lo que le ha dejado al club catalán, y teniendo aún en las retinas la Copa América conseguida hacía unos días, de la mano del capitán y el resto del seleccionado argentino. Las críticas al club español no se hicieron esperar, y nadie puede entender cómo por un tema económico dejan ir al mayor ingreso que tenían hasta el momento, pues al menos para mí, la marca Messi permitía y facilitaba que el Barcelona estuviera en el top mundial y alcanzara los seguidores que tenía.

Los uruguayos, fieles a nuestras formas, volvimos a recordar lo sucedido hace un año atrás con Luis Suárez; cuando al máximo goleador de la selección nacional, el club al que pertenecía no le renovó el contrato, dejando que se marche por la puerta de atrás, luego de ser el tercer goleador del mismo con solamente 6 años defendiendo esa camiseta.

La ida de Suárez, no solamente en su rol de jugador sino como amigo de Messi, generó a mi criterio, mucho más daño que la pérdida de un delantero que podía ser ‘caro’, ya que la ‘química’ que existía en la cancha con el astro argentino, concluyó en una dupla letal que otorgó tantas copas a la vitrina del club.

Sin dudas dejarlo de lado, tocó... como buen uruguayo, la fibra más íntima del Lucho. Más allá de la camiseta de Nacional o Peñarol como grandes de nuestro país,  lo defendimos como figura emblemática y representativa; esperando lo mejor para él y deseando que pudiera demostrar todo 'aquello' que él tiene y en su club no le reconocían.

Los partidos del Barcelona fueron dejados de ver por muchos uruguayos, quienes pasaron a seguir la televisación del Atlético de Madrid, nuevo club que le abrió las puertas a ‘nuestro’ goleador. Queda claro que los compatriotas del este del río Uruguay, como se dice por ahí, ‘no inclinaron la balanza’ de los ingresos del gran club español, y las máximas autoridades ni se percataron de ello, pues las ganancias que puede generar una parte de este bendito país, no influían en las arcas del club.

Lo que no se dieron cuenta es que con un simple desaire y sin el apoyo de los directivos, despertaron a la bestia que Suárez llevaba adentro… y si bien seguramente no notaron la quita de ese dinero en sus cuentas, en su primer partido con la camiseta roja y blanca descubrieron algo mucho peor. Tan sólo le alcanzaron 20 minutos de juego al pistolero para marcar dos goles y generar una asistencia, tan sólo le alcanzaron varios partidos para mostrar que estaba vigente, y tan sólo alcanzó esa primera temporada, para alzar la copa y ser campeón. Lo ‘ningunearon’, pero demostró una vez más todo su potencial, dejando al Barcelona sin la copa en la vitrina. Seguramente duele para los hinchas de verdad, mucho más que las arcas bancarias. Porque al fin y al cabo, la historia futbolera se cuenta en títulos, y Suárez ya empezaba a ser productivo.

Con Messi, no hace falta mostrar números en el club español, basta decir que es el máximo goleador. De su mano, el Barcelona ha logrado un cúmulo de títulos, y ha sido quién seguramente le ha dado muchos ingresos a las arcas bancarias… Ese jugador argentino fue quien incrementó los ingresos económicos y las copas acumuladas, siendo alguna que otra vez distinguido como mejor jugador del mundo. Lo que le depare el futuro como jugador no se sabe, si podrá ser campeón de Francia y/o de Europa con una nueva camiseta tampoco, pero el movimiento que generó ya hizo mucho ruido, y en unas horas… solamente con la venta de camisetas y el aumento de seguidores en las redes de su nuevo club, el PSG supo lo que es tener al astro en sus filas.

Sin entrar en comparaciones con otros trabajos, ni especulaciones de si es justo o no que el fútbol o algunas personas manejen y ganen esas cifras incalculables que muchas veces no entran en la cabeza del resto de los mortales… ¿cuánto pierde el Barcelona en un año con la ida de Suárez y Messi? Vale decir, que cuando hablo de perder, no es solamente lo económico, porque quien mide solamente en dinero, está condenado a no ver muchos otros aspectos que también mueven diferentes ámbitos de la vida… a veces se llama invertir, sin embargo a muchos directivos, se les hace difícil poder entenderlo, incluso algunos solamente podrán pensarlo para beneficio personal.


¿Cuánto gastó el club español en formar al nuevo jugador del fútbol francés?, seguramente gran cantidad de dinero y tiempo para luego dejarlo ir, perdiendo toda esa inversión realizada, tanto económica como experiencial.

Con la ida de Suárez y Messi, ¿cuánto perdió el club en eficiencia, eficacia, liderazgo o motivación?

¿El Barcelona ganó algo con la ‘cabeza iluminada’ que decidió sacarlos del club? ¿cuál fue la jugada técnica de los otros directivos que permitieron se les cierre la puerta a estos dos referentes?

Sin lugar a dudas, el fútbol no es mi palo, pero a veces hay situaciones que rompen los ojos.

Invertir dinero en las personas y en su formación, mantener a los líderes -y no hablo de esos dos gigantes- sino acorde a lo que cada lugar es, no es para todas las instituciones o dirigentes.

Invertir no solamente en la formación sino en el rodaje y ponerlos en la cancha para adquirir experiencia es algo que lleva tiempo; se hace una apuesta fuerte que muchas veces desde el primer momento da frutos, tan sólo basta con no cegarse y hablar con ‘los que están en la cancha’.

Poder descubrir, potenciar y desarrollar los talentos de las personas no es para cualquiera,  no todos son capaces de llevarlo a la práctica para obtener los resultados planificados. Por último, ser jefe, dirigente o directivo; no es señal de ser líder. La mayor parte de las veces se necesita empatía, cuidado de la persona y acompañamiento para que el reconocimiento del rol provenga desde el otro.

El Barcelona perdió mucho más que ingresos y copas con la desvinculación de Suárez y Messi, esa ‘invitación a retirarse’ y el silencio cómplice de los dirigentes que aceptaron esas salidas, generaron pérdidas ‘invisibles’ y fisuras que probablemente se darán cuenta a largo plazo.

Se perdió seguidores y eso seguramente tenga un costo mayor, que el tiempo dejará en evidencia.

Se perdió liderazgo y juego de equipo, eso no lo tiene cualquiera.

Lo del Barcelona es para aprender y ojalá para eso les sirva, para tener en cuenta y cuidar a sus próximos jugadores y colaboradores del club, ya que a veces no pasa solamente por ser un número caro…  tengamos presente, que si bien hoy hablo de fútbol y del Barcelona; hay un sin fin de empresas, instituciones, organizaciones, que se manejan igual. Se invierte tiempo y dinero, que finalmente alguien decide olvidar, a pesar del proceso o la trayectoria.

Por suerte, hay otros que miran el partido desde otro lado, y aunque no puedan cambiar esa situación, reconocen la pérdida de Suárez y saben que le dará la copa a otro equipo, o la de Messi que se llevará mucha afición para una liga diferente… porque siempre hay alguien que se encarga de alzar la voz para reconocer a quiénes fueron líderes dentro de sus equipos, porque siempre ‘el camino es la recompensa’.

                                                                                                                                Prof. Marcelo Mónico


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