Las habilidades llamadas blandas, soft skills o destrezas del siglo XXI son esenciales para la vida.
En tal sentido, tanto la familia como la escuela, son espacios verdaderamente trascendentes para poder desarrollarlas.
Estas habilidades blandas nos permiten el conocimiento y la relación con uno mismo y con los demás, resolver problemas de manera creativa, el manejo de la comunicación interpersonal a nivel emocional, plantearse objetivos y organizarse para conseguirlos, la toma de decisiones positivas, entre muchas otras. Son transversales y se presentan en todos los contextos de la vida, por lo tanto, es necesario entrenarlas sistemáticamente si queremos formar a nuestros estudiantes de modo integral y productivo para la vida.
No existen personas que carezcan de habilidades blandas, sino que existen personas no entrenadas en dichas habilidades. Es por eso que desde nuestro lugar docente necesitamos ponerlas en juego desde lo personal y en nuestros equipos de trabajo y de esta forma será mucho más fácil llevarlas al aula.
Es imprescindible vivenciarlas de distintas maneras para evitar una automatización, debemos sorprender a los estudiantes para que desde sus potencialidades puedan seguir reconociendo y trabajando según las características personales de cada uno.
En la medida que se vaya generando esa repetición de diferentes actividades, ese entrenamiento, esa práctica distinta, iremos trabajando y contribuyendo a que todos nuestros niños y niñas incorporen herramientas que les permitan trascender los contenidos abordados.
DESAFÍO PERSONAL
Desde una respuesta sincera, lo primero que debemos tener en cuenta es: ¿cómo estamos nosotros en esas habilidades?
Cuando somos capaces de reconocernos, podemos identificar nuestras fortalezas y debilidades, para desde allí ser capaces de trabajar en ellas de una forma clara y contundente. Es imprescindible reconocer que si queremos mejorar estas habilidades, lo primero que precisamos es entrenarlas y generar que en nosotros se vuelvan naturales.
Como educadores es necesario que podamos trabajar en equipo, ver alternativas, proponer instancias nuevas, dejar volar nuestra imaginación y compartirla con los colegas. Y cuando surja algo nuevo, inesperado, no realizado en nuestras comunidades, arriesgarnos a probar. No basta con repetir recetas, sino justamente desde nuestro profesionalismo y desafíos personales, buscar nuevas alternativas.
Arriesgar en nuevas instancias, probar, experimentar, desafiar, es la forma de seguir entrenando nosotros estas habilidades y encontrar nuevos caminos para llegar a los otros.
ALGUNOS TIPS PARA LOS EDUCADORES
*Conocer a los estudiantes para poder acompañarlos en sus procesos.
*Trabajar en equipo, compartiendo lo realizado y recibiendo lo que otros colegas realizan para seguir creciendo desde nuestras habilidades aplicadas.
*Estar atento a los planteos de los estudiantes, teniendo en cuenta sus objetivos y necesidades.
*Rediseñar el salón de clase, de tal modo que no tenga bancos en filas uno detrás del otro, sino alternar rondas o pequeños grupos para de esa forma favorecer el trabajo en equipo. Distribuir almohadones, armar rincones temáticos por ejemplo para dibujar, construir, distraerse, una pared de expresión libre donde escribir ideas, frases o sentimientos, entre otros.
Recordemos que sólo en la medida que nosotros nos arriesgamos a ideas distintas y novedosas, seremos capaces de transmitirlas para que ellos las vivencien y aprendan de manera significativa.
Una forma de trabajar en habilidades blandas, a partir de diferentes recursos planteados en el aula es hacerlo en grupos. En este caso, es fundamental tratar de que los mismos sean lo más heterogéneos posibles, para esto se puede tener como referencia (Mónico López, 2020, p. 36)
Creatividad
Considerando que la creatividad es una de las habilidades fundamentales para el desarrollo biopsicosocial del ser humano, debería estar presente en todo proyecto educativo, ya que le permite al niño bucear -con sus propias herramientas- en su mundo interior para llegar a conclusiones nuevas y resolver situaciones en una forma original. Es una de las habilidades más requeridas a nivel laboral.
ALGUNAS ACTIVIDADES A REALIZAR:
Crear un cuento o historia (desde su imaginación)
Podemos plantear que en forma individual o grupal se cree un cuento o una historia. En caso de que sea grupal, debemos estar atentos a que todos puedan participar de alguna manera, ya que puede suceder que alguien más tímido o no con tanta imaginación quede relegado.
Es importante intentar que no sean “copias” de cuentos clásicos, pues puede ser fácil caer en la misma historia cambiando solamente el nombre de los personajes. Estos cuentos se pueden presentar uno por día, o por semana, para que todos se sientan protagonistas.
Estar atentos a los comentarios o preguntas que como retroalimentación formulamos sobre ese cuento, cabe destacar que los mismos no sean de censura, sino de aliento, por ejemplo preguntando qué los llevó a ese relato, qué los hizo sentir para que así puedan continuar expresándose.
Crear un cuento o historia (desde una imagen)
Se trata de que ellos puedan desde una imagen pensar en los detalles que se pueden describir al mirarla. Para eso podemos compartir con ellos una foto o lámina y a partir de lo que la misma muestra hacer que puedan responder a algunas preguntas guiadas, por ejemplo: ¿quiénes son los personajes que se encuentran allí?, ¿cuáles serían sus nombres?, ¿qué hacen?, ¿dónde les parece que se encuentran?, ¿por qué están ahí?. Inferir un título para la imagen, un diálogo que allí se esté dando o un final para la historia.
Otra forma es entregar la imagen sin preguntas orientadoras y que los estudiantes puedan inventar la historia. En caso de no tener la experiencia y dependiendo de cuán desarrollada ya empiece a estar esta habilidad podrá ser el nivel de logro en el detalle de las diferentes producciones realizadas.
Crear un cuento o historia (desde dos o tres palabras)
En este caso se pueden realizar de varias formas.
El educador puede dar las dos o tres palabras (en lo posible que no tengan nada en común) y que estas sean el motor del título de un cuento, a partir de ello se genera la descripción de la historia. Este título puede ser dado por el educador o inventado íntegramente por cada uno de los estudiantes.
El educador puede dar una palabra y la siguiente o las otras dos sacarlas abriendo el diccionario en una página cualquiera y señalando al azar.
El educador puede dar una palabra y la siguiente o las otras dos sacarla cada estudiante abriendo el diccionario en una página cualquiera y señalando al azar. Esto hará que todas las historias tengan desde su título un camino diferente.
Es interesante y valioso que el educador también pueda hacer la actividad, de esta forma genera con los estudiantes, un vínculo diferente, donde nosotros también somos capaces de imaginar, construir, escribir, reformular y reescribir mientras compartimos con ellos.
Presentación de un contenido
Al momento de realizar la presentación de un contenido, un tema o finalizar una unidad didáctica es de esperar que no sea desde una exposición oral, sino que sea desde un formato diferente. Puede ser el armado y grabado de una canción en formato audio o video, un informativo, una entrevista, conferencia de prensa, entre otras que puedan surgir. Estas pueden ser pautadas para que cada estudiante o equipo haga lo mismo o puede ser abierta para que cada presentación se elija de acuerdo a la forma que ellos crean más conveniente. Cuanta más libertad demos, más creativos podrán ser ellos en la forma de presentar un producto final.
Lluvia de ideas
Antes de comenzar con algún tema nuevo, indagar ideas previas preguntando a los estudiantes ¿qué piensan de ese tema?, ¿cómo lo imaginan?, ¿qué tendrá que ver con lo que vivimos nosotros?, ¿para qué nos puede servir?, ¿qué saben del mismo?.
Cocinando nuestras propias recetas
Se plantea una actividad donde en la cocina hay determinados ingredientes (los brinda el educador) y se les plantea la siguiente situación a resolver: Con esos elementos y utilizándolos todos, ¿qué comemos hoy?. Es importante que sean variados para no caer en una elaboración clásica. Incluso se pueden dar nombres poco comunes para que tengan que investigar si los mismos se comen crudos, cocidos, si son salados, ácidos, etc.
Las familias son nuestro gran aliado
Reconociendo que en ocasiones se puede dificultar ser creativos y comprometiendo a las familias para que puedan colaborar con nosotros desde la creatividad -así como en otras habilidades blandas- será más sencillo que ese entrenamiento beneficie a nuestros estudiantes. Por tal motivo puede ser válido ese involucramiento, no desde una tarea domiciliaria, sino desde un vínculo e invitación a la familia, para que alguna de estas estrategias puedan ser aplicadas en cada hogar. A modo de ejemplo en familia les pueden preguntar ¿cómo imaginas la infancia de tu abuelo?, ¿cómo crees que vivían en el barrio antes de llegar nosotros?, ¿cómo te imaginas esta escena si fuera dinámica? (a partir de una foto familiar), ¿qué pasaría en esta situación si fuera un superhéroe?, ente muchas preguntas que pueden hacerse desde ese lugar. Recordemos que es importante no censurar o decirles que algo no es así, pues puede ser una forma de limitar y coartar esa creatividad.
Si le pides dibujar una flor y hacen el tallo rojo y la flor azul, no caigamos en decirles que la flor debe tener el tallo verde y ser roja, el desafío es soñar y ver alternativas posibles, en dejar volar la imaginación y acompañarlos en este proceso creativo.
Liderazgo
El liderazgo es una de esas habilidades que necesitan el desarrollo de la empatía para ponerse en los zapatos del otro al momento de inspirar, motivar y empoderar a los demás frente a tareas o retos compartidos que requieren la colaboración del otro y su entorno para alcanzar una respuesta o una solución. Los verdaderos líderes encuentran lo distintivo en cada persona y les ayudan a aprovechar todo su potencial en aquello que hacen. Tratemos de lograr que los alumnos pasen de la actitud “Puedo hacerlo” a “Podemos hacerlo”, ya que hace que todos sean mejores.
El desafío es permitir a los estudiantes ir descubriéndose líderes según sus habilidades, para que puedan aportar desde sus potencialidades a los otros y a la vez nutrirse de los demás.
ALGUNAS ACTIVIDADES A REALIZAR:
Ronda y figuras
Se arma una ronda con los niños y niñas tomados de las manos. Se van nombrando diferentes figuras para que vayan formando, ejemplo círculo, cuadrado, estrella, triángulo. Dentro de varias alternativas posibles, alguna de ellas puede ser:
Ver en el planteo de la actividad quiénes son los que adquieren el liderazgo y de alguna forma dirigen el juego. Esta es una forma de poder reconocer los líderes naturales en el grupo.
Dar el liderazgo a uno de los estudiantes, y que éste se apropie del mismo llevando adelante la forma de realizar el cumplimiento de las diferentes consignas.
Antón pirulero
Jugar al Antón pirulero es una forma de que los niños y niñas, sobre todo los más tímidos puedan ir perdiendo el miedo a estar por delante de un grupo. Cantando la canción de:
Antón, Antón, Antón pirulero
cada cual, cada cual, que atienda su juego
y el que no lo atienda, y el que no lo atienda,
pagará, pagará, una prenda de Antón.
Mientras todos cantan, el que lidera el grupo va haciendo la mímica de algún instrumento asignado previamente a cada estudiante por dicho líder. Ejemplo mímica de tocar la guitarra, el piano, el tambor, el violín, el contrabajo; el líder hace la mímica como si fuera el director de orquesta; y al pasar éste a un instrumento, los que lo tienen tiene que hacer la mímica del director.
El ovillo de lana
Consiste en ver la comunicación frente a algún tema que se deba discutir o la toma de postura frente a alguna decisión a tomar. Se arma una ronda y alguien pide la palabra para comenzar, ese alumno es quien recibe el ovillo, o el educador se lo da a cualquiera para que comience. Solamente podrá expresarse el que tenga el ovillo, por lo que el resto deberá pedirlo, y se lo pasará al que solicita la palabra en ese momento o podrá rechazar ese pedido hasta terminar de expresar la idea.
De esta forma se puede tener en cuenta el modo y capacidad de expresión, así como ver la influencia de los otros para convencerlos de algo a realizar.
Si se aplica el ovillo, cada uno puede sostener la parte de lana y al ir tirando el ovillo realizando el mismo gesto se formará una red donde se puede dar significado posteriormente por los estudiantes y los educadores de lo que significa poder contar con esos aportes, que cuanto más ricos y variados generan más idas, vueltas y cruces para que esa red sea lo suficiente entramada para poder sostener todos nuestros piensos y compartidas.
La misma actividad se puede realizar con una pelota que se pasa a medida que se va solicitando la palabra.
Gallinitas ciegas
Se forman dos grupos. En uno se elige a un estudiante y se le vendan los ojos. El resto lo guiarán para cumplir con una tarea. En el otro grupo queda un estudiante sin vendar los ojos y al resto se les venda a todos. Éstos recibirán las órdenes de quien no está vendado.
Los niños vendados escucharán las indicaciones de quienes no están vendados (grupo o estudiante) según corresponda para tratar de cumplir la consigna.
La consigna puede ser llevar una flor de un lugar hasta el florero, llevar una botella y servir un vaso que se encuentra en otro espacio del salón, o lo que el educador considere oportuno según materiales que pueda tener en la clase.
Se busca entender que si hay una persona que guía, puede ayudar y no ser tan confuso como todos hablando a la vez. Para esto vale tener en cuenta sobre todo al momento la organización y la puesta en marcha de la dinámica, ya que podemos, por tomar un liderazgo, perder a otros que aporten de manera más completa, o sencilla a la tarea.
Se reflexionará sobre sus vivencias y sentimientos en la actividad, así sobre cómo puede colaborar este ejercicio en actividades diarias.
Aterrizando avioncitos
Se divide a los integrantes de la clase en dos grupos. Se les plantea que deben hacer un avioncito para que al tirarlos puedan volar lejos y a su vez aterrizar en una pista (realizada entre bancos, en cartón o algún elemento que marque un espacio concreto).
Se les da 15 minutos a los grupos para poder intercambiar ideas de cómo hacer el avión. Esto puede generar que todos hagan el mismo formato o que cada uno pueda hacer el formato que quiere y probar luego al momento de lanzarlo. En esta oportunidad no se asignan roles, sino que se ve cómo van emergiendo los mismos al momento de intercambiar ideas.
Se les da 15 minutos a los grupos para poder intercambiar ideas de cómo hacer el avión. Se asigna el rol de líder a uno de los estudiantes, que podrá escuchar las diferentes opciones de armado, pero será él quien determine el tipo de avión a diseñar y probar. En este caso el educador puede decir que se elija entre un modelo, dos o tres de los presentados por los estudiantes. Habrá que estar atento a qué referencia toma el líder dependiendo de las diferentes opciones planteadas.
Desenredando personas
Se elegirá un integrante del grupo que cerrará los ojos mientras el resto de los estudiantes se toman de la mano en ronda. Se cruzarán, pasarán por arriba o abajo de alguno de los integrantes, de tal forma que se generen “nudos” y cruces sin soltarse la mano. Una vez realizado, quien tenía los ojos cerrados, los abre e irá guiando qué movimientos realizar para poder volver a la ronda original.
El resto de los integrantes deberán seguir las instrucciones planteadas por el líder.
Trabajo en equipo
Ya todos sabemos que hablar de “trabajo en equipo” es hablar de metas comunes, negociación, flexibilidad, reparto de tareas y resolución de conflictos entre otros aspectos a considerar. Desarrollar un sentimiento de pertenencia al grupo y trabajar en pos de un bien común son otros factores fundamentales para la vida social y futuro laboral de nuestros estudiantes. La sociedad actual estimula la competitividad y el individualismo, en contrapartida el trabajo en equipo representa un gran desafío que es necesario aprender en las aulas.
ALGUNAS ACTIVIDADES A REALIZAR:
Contar hasta 20
Se intenta trabajar la organización dentro del grupo.
Los estudiantes deben contar hasta un número determinado (puede ser 20, o la cantidad de estudiantes en esa clase). Se deben ir diciendo los números en voz alta, pero nadie puede decir el mismo número a la vez; en caso de darse esta situación, vuelven a arrancar desde el 1.
A medida que avanza el tiempo se notará una mayor cohesión en el grupo que permita ir avanzando. El educador podrá estar atento a ver si hay alguno de los estudiantes que es el que más números dice, o quien prefiere llamarse a silencio y pasar desapercibido para evitar el error. Servirá para trabajar con la organización y ver las actitudes de los posibles líderes como el resto de los integrantes del grupo.
La torre más alta
Se forman equipos de 3 o 4 personas. A cada uno se le da una bolsa de fideos largos y un rollo de cinta adhesiva. La consigna es que armen la torre más alta posible. Para esto se deberán poner de acuerdo en la mejor forma de realizarlo y llevar adelante la construcción.
¿Cuál es el objeto?
Se arman dos equipos y el educador le da un objeto diferente a un integrante de cada equipo sin que el resto lo vea. Esta persona deberá pararse y con gestos y sin hablar, intentar demostrar cómo se usa el objeto para que el resto adivine.
Imagen descompuesta
Se forma una fila mirando hacia adelante. El educador se pone al final, se da vuelta el estudiante que se encuentra último y mirando al educador, éste hace la mímica de una actividad. Ej puede ser subirse a una moto o auto, prenderlo y arrancar por alguna calle dando vueltas, o ir al supermercado, tomar algún producto, ir a la caja y pagarlo, u otro acontecer cotidiano. El último estudiante le toca el hombro al que se encuentra delante de él, éste lo mira y hace la mímica que entendió del docente. Esto se repite sucesivamente hasta que el primero recibe la mímica. Luego se compara lo planteado por el educador en primera instancia con lo realizado por el último estudiante. Se comparte y reflexiona sobre lo ocurrido en la actividad, es de esperar que no sea lo mismo interpretado por el último estudiante a lo del comienzo por el docente.
El serio
Se forman dos filas y se ponen a los estudiantes enfrentados. Cada uno debe hacer muecas, caras, o lo que se le ocurra pero sin tocarlo en ningún momento. El que se ríe pierde y ganará el equipo que más compañeros serios haya tenido
El camino
Se forman dos filas de estudiantes. Cada uno debe estar parado sobre un papel, y deberán avanzar pasando el papel del último de la fila al primer lugar, donde el estudiante debe avanzar luego hasta el primer lugar. Para esto nunca podrán pisar el piso sin el papel, por lo que deberán hacerse espacios y compartir por momentos el papel de un compañero. Se puede agregar dificultad con un papel cada dos o tres estudiantes.
CONCLUSIÓN:
Estas son algunas de las dinámicas que pueden trabajar y desarrollar las tan mencionadas habilidades blandas. Vale destacar que no funcionan totalmente separadas, muchas de las planteadas coexisten y se ponen en juego a la misma vez por ejemplo: para el desarrollo de un liderazgo positivo quizás es necesaria una creatividad personal que se destaque en funcionamiento o ambas pueden ser cualidades necesarias para el trabajo en equipo y viceversa.
El desafío está no solamente en animarlas, potenciarlas y/o plantearlas, sino en hacer explícito en algún momento aquello que como docentes tenemos por objetivo, aquello que buscamos, aquello que sucede; de manera que todos los estudiantes pongan nombre y vivencia trascendente a los juegos planteados.
Incorporar lo lúdico a los procesos de aprendizaje, así como al desarrollo de competencias para la vida aporta en general desde la motivación, y los ayuda a establecer una relación con los contenidos pero sobre todo, la puesta en práctica de estas actividades planificadas, les permite desarrollar de forma holística su perfil personal considerando todas las dimensiones posibles.
El desafío está planteado, anímate a seguir acompañando y proporcionando herramientas a nuestros estudiantes para que logren desenvolverse de una forma positiva frente a la vida.
Referencias bibliográficas:
Mónico López, M. S. (2020, Diciembre). El curso y el trabajo en equipo con una mirada diferente. Revista de la Educación del Pueblo, (159), 33-36.


