domingo, 3 de mayo de 2020

El tiempo es ahora, no mañana.

“No creas lo que tus ojos te dicen.
Sólo muestran limitaciones.
 Mira con tu entendimiento,
descubre lo que ya sabes,
y hallarás la manera de volar.” 
Juan Salvador Gaviota de Richard Bach


Tenemos que estar preparados; 
el tiempo es ahora, no mañana.
    
Los cambios institucionales son lentos y paulatinos, la cultura de cada organización siempre puede
transformarse en un freno de mano que lleva a procesos largos... a veces demasiado prolongados.

La vida es mucho más dinámica, sobre todo en nuestros tiempos... estamos en “contacto” con alguien a unos centímetros, así como a miles de kilómetros de distancia. La inmediatez nos urge, nos reclama y nos hace partícipes de la vorágine diaria. 

Es necesario estar preparados para los cambios bruscos, que nos sorprenden y arremeten a modo de huracán en nuestras realidades mundanas muchas veces en pausa. Es en ese momento que se encienden las alarmas y debemos actuar de prisa. 
Muchas veces poco importa el propio sentir o pensar, la resistencia a los cambios, o el anhelo de esperar  las oportunidades perfectas, sino que esa transformación viene como un gran soplo y se necesitan decisiones efectivas, oportunas y que transmitan tranquilidad y seguridad.
La tecnología vino para quedarse, y en estos momentos de emergencia sanitaria, tenemos en nuestras manos el desafío de utilizarla para que nuestros alumnos no pierdan oportunidades en sus procesos de enseñanza y aprendizaje, pudiendo lograr un impacto significativo en los mismos. 

Priorizando el cuidado de la salud fue necesario que se decrete la suspensión de clases; y las autoridades recomiendan el uso de plataformas educativas a distancia para acompañar a todos los estudiantes; desde Educación Inicial hasta Bachillerato, incluso en algunos centros terciarios también se evalúa dicha posibilidad.

Varias instituciones privadas estábamos preparadas para satisfacer esta demanda en secundaria, pero no así en Educación Inicial y Primaria.

De pronto nos encontramos en medio de un torbellino de medidas sanitarias ¡con  tiempos acotados!
y el formato papel tan aliado a burocracias y décadas anteriores, en pocas horas realizará la migración más grande del último tiempo en varios centros educativos. 
Las plataformas estarán funcionando y brindando opciones para dar continuidad en los aprendizajes de nuestros alumnos. Docentes que tal vez se vean enfrentados al uso de una herramienta que hasta ahora, poco habían utilizado;  por otro lado alumnos y familias que  deben entender e incorporar rápidamente una nueva didáctica que les permita construir y apropiarse de los conocimientos.  


Serán al menos 15 días de desafío para todos, direcciones, docentes, alumnos y familias.

Desde un enfoque académico, la competencia digital, propia del Siglo XXI, se desarrollará rápidamente en alumnos que están aprendiendo a hablar, a socializar, a escribir y que muchos quizás aún usan pañales.
Debemos estar preparados para acompañar, acompañarlos, acompañarnos. Comprender estas decisiones que se debieron tomar para el bien común, muy a pesar de las más válidas y diversas convicciones y  acompañar tanto a los alumnos como a las familias en este proceso de transformación. Caminar juntos nosotros como docentes, acompañando y dejándonos acompañar.

El abanico profesional docente es muy variado, muchos tendrán grandes conocimientos en las últimas tecnologías de aula y otros muy pocos… 
Es en este momento que debemos concientizarnos y poner en práctica  todo aquello que procuramos despertar y desarrollar en nuestros alumnos. Las tan mencionadas competencias del siglo XXI, hoy debemos abordarlas nosotros como profesionales de la educación desde nuestro rol de alumnos.

Es momento de dejar los tiempos en que cada uno llevaba adelante su propia planificación encerrado en su aula con su grupo y comenzar a compartir entre colegas, para ello hemos venido trabajando y capacitándonos en una misión compartida, con visión colectiva.

Tomando en cuenta que: “La cultura es una dimensión nuclear y enmarca, dando valor y significado, a cuanto acontece en los centros, incluyendo un amplio conjunto de procesos conectados con su dinámica relacional”. (Álvarez Núñez, 2003), debemos activar una forma de pienso distinta...Hasta aquí nuestra dinámica cambiaba lentamente acompañando la cultura del centro  “acá siempre se hizo así”... 
Hoy marzo del 2020, en nuestro Uruguay se generó un cambio, que todos debemos asumir y acompañar.

Tiempo de abandonar las pequeñas “chacras” personales y pensar entre todos los profesionales de la educación nuevas alternativas, diferentes dinámicas y subyacentes paradigmas.  Hora de pensar y elaborar planificaciones compartidas, internivelares,  interdisciplinarias… Momento de colaborar  mutuamente  transformándonos todos en aprendices. Hora que las autoridades correspondientes, puedan involucrarse y llevar adelante un liderazgo transformacional que pueda generar un cambio profundo en las  prácticas educativas.

Pregunta que me queda resonando, ¿estamos preparados para los puntos antes mencionados? Siendo sincero creo que no, que muchos docentes estarán motivados, alertas y preparados, pero otros tantos no. Por eso, es momento de cambio, es tiempo de liderar, transformar  y accionar en una coyuntura histórica que está marcando al planeta todo.


Aprovechemos a no caer en las rutinas, que este virus que tanto daño ha causado, sirva para reflexionar nuestras prácticas de aula, para impactar positivamente en nuestras instituciones y alumnos, sirva para darnos cuenta que estar cómodo puede cambiar de un momento para otro moviéndonos a todos de nuestra zona de confort. 


Pero sobre todo, que sirva para aprovechar instancias cotidianas que muchas veces perdemos…si podes, mirá a quien amas, dale un beso a tu hijo, conversa con tus padres, dale la mano a un abuelo, ríe, canta y juega, comparte con amigos aunque sea a distancia, porque tenemos que estar preparados: el tiempo es ahora, no mañana. Y el mañana, muchas veces llega más rápido de lo que pensamos, pasando como un huracán sobre nuestras  convicciones, pensamientos y emociones; para sacudirnos de aquel letargo en el que nos encontrábamos.
Hoy no es tarde para reflexionar y cambiar nuestras prácticas docentes, sin embargo lo más importante es que no sea tarde para modificar nuestras prácticas humanas. 
Si perdemos eso, habremos perdido todo. 

"Las cosas más simples son a menudo las más reales."

Juan Salvador Gaviota de Richard Bach

Prof. Marcelo Mónico

Álvarez Núñez, Q. (2003). Los centros educativos como organizaciones
características y disfunciones básicas (II). Innovación educativa (20), 217-232.

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