miércoles, 21 de abril de 2021

¡Porque ellos son el hoy! no el mañana.


 Muchas veces decimos o escuchamos frases vinculadas a la educación, refiriéndonos sobre todo a escolares,  diciendo que son el futuro de nuestro país. Preguntas como ¿qué educación le vamos a dejar a nuestros hijos? simplemente niegan la realidad actual, debería cuestionarnos, ¿qué educación le estamos dando a nuestros hijos hoy?
Vale destacar que desde hace más de un año, desde aquel 13 de marzo del 2020, todo… todo ha cambiado. 
La virtualidad -y la tan repetida frase- llegó para quedarse- ha generado algo totalmente diferente. 
Para los estudiantes universitarios o de bachillerato, tal vez pueda ser más fácil acostumbrarse a esta nueva modalidad con toda la organización que eso implica. 
En ciclo básico, es mucho más complejo -sobre todo para aquellos que entraron al liceo- el cambio de un docente a muchos, asignaturas nuevas, un mundo nuevo que para las generaciones 2020 y 2021 todavía les debe parecer raro, pero los adolescentes son flexibles y van a salir adelante.

Sin embargo, nos quedan los más pequeños, educación inicial y primeros años de primaria, incluso primaria toda. Esos años donde ocurren tantos eventos importantes. Se aprende a escribir, a leer, a poner el nombre. Se aprende a sumar y restar, se aprende ciencias biológicas y sociales. Se aprende a compartir, a trabajar en equipo, a escuchar y esperar, entre tantas otras cosas… esos años cuando aprenden porque son ‘esponjas’. Los niños son flexibles y también van a salir adelante. Esa socialización tan necesaria, el vínculo con el otro, con los pares, con adultos que no son de la familia, todo aquello que se ha visto totalmente alterado, pero son flexibles y van a salir adelante.

Sin dudas que son flexibles y van a salir adelante, pero de los adultos de hoy, depende muchas de las  habilidades y fortalezas que ellos desarrollen. Porque ellos no son el futuro, son el presente, y lo que sucede a cada momento, cada hora, en cada proceso educativo, los marca hoy para hoy, independiente del mañana. Son flexibles, van a salir adelante, pero debemos acompañarlos y ayudarlos de una forma diferente, potenciando aquellas habilidades blandas que nos preparan para la vida,  que nos mueven,  que nos hacen comprender nuestros sentimientos, que hacen empatizar, aquellas que muchas veces dejamos de lado.

Si realmente queremos pensar en ese mañana debemos hacer cambios urgentes hoy, y en lo referente a la educación, poner el foco en nuestros estudiantes es la mejor opción. Hoy quiero centrarme en los más pequeños, esos que están en inicial y primaria, y para eso comenzaré con una experiencia personal que tal vez a alguien le haya sucedido.

El otro día, mis hijos -cursando educación inicial 5 años y segundo de escuela- tenían clase sincrónica, a las 10 hrs uno con la maestra, a las 11 hrs el otro con la maestra y a las 12 hrs clase de inglés. Esto sumado a las tareas de plataforma que enviaron los diferentes educadores. Hago referencia a esto para mostrar que la realidad ha cambiado, y que la familia tiene que estar presente en todos esos momentos, lo cual hace que muchos comencemos a conocer e involucrarnos con los procesos de nuestros hijos como nunca antes lo hicimos, y sin dudas creo que esto es constructivamente positivo.

En referencia a lo que brinda cada escuela, no voy a entrar en la discusión de si es mucho, poco o lo correcto; porque eso depende de variantes inherentes al centro educativo y su logística o a las propias realidades familiares, seguramente es muy difícil que podamos llegar a acuerdos totales. A modo de ejemplo, lo que para una familia con un hijo puede ser poco, tal vez para una con tres es demasiado, o el caso de un adulto que puede estar más tiempo en su casa comparado con aquel que no puede acompañar, esas son particularidades de cada contexto personal y familiar que nuevamente en esta oportunidad dejaré afuera.

Volviendo a ese día de clases -estábamos en nuestra mesa- ellos con sus clases y yo trabajando con estudiantes de secundaria y en reuniones con diferentes equipos de educadores. Era imposible que no nos montáramos al hablar,  en varias oportunidades me dijeron: ‘papá, dicen que se escucha lo que vos decís.’

Por más que trataba de bajar la voz y ellos también, nos cruzábamos las palabras, unos escuchaban lo que decía el otro, una cosa de locos pero que hoy parece casi normal, donde dependiendo de la casa, podrá ser más o menos común. De cualquier manera no me podía ir a otra habitación, ya que al ser chicos muchas veces me preguntaban o solicitaban ayuda para su clase.

Esa tarde, en un momento solo frente a mi computadora, me volvió la imagen de lo sucedido y pensé en qué loco todo lo que había pasado, y desde ese momento estuvo en mi corazón más que en mi cabeza, pensar en todos estos niños, que son el hoy y no el mañana.

Claro que debemos exigirles para que se comprometan y den lo mejor de ellos, su mejor versión. SU mejor versión, no la que quisiéramos nosotros. Pero también debemos acompañarlos desde otros lugares, mostrando empatía frente a sus frustraciones, construyendo vínculos, caminando junto a ellos para que también puedan sacar SU mejor versión.

Este tiempo para nuestros niños es muy especial, muchas veces es no ver a sus amigos, o familiares, no estar en contacto cercano y presencial con el educador, no poder jugar tal vez con nadie de su edad, vivir entre cuatro paredes entre muchas cosas que pueden pasar, sin dudas esta situación los está marcando de manera muy especial. Lo mismo pensando en aspectos que pueden ser bien positivos; como aprender a cuidarse, usar tapaboca por el bien de ellos y de los otros, lavarse varias veces las manos, uso de alcohol, hábitos que este tiempo ayudó a que incorporaran de una forma significativamente diferente.

Estos niños están haciendo algo que no sé si nosotros podríamos haber hecho, y no son algunos, son miles, miles de miles de niños que están ‘poniendo el pecho’ a esta situación. Nos abren sus casas, improvisan lugares, trabajan en sus dormitorios, nos muestran sus rincones, y vaya si hay rincones diferentes y hay que ser valientes para eso, y no hablo solamente de sus casas en lo material, sino hablo de SUS rincones que en este tiempo pueden ser mucho más complejos que de costumbre. Su escuela pasó a ser su casa, y sin dudas que eso es un gran cambio que nadie imaginaba hace poco más de un año atrás. Lo que era para unas semanas se ha transformado en más de un año, y ellos -nuestro presente- lo están transitando como pueden, y sin dudas que necesitamos valorarlo. Disfrutar del aire libre, con los cuidados y las distancias es fundamental, y seguramente es parte de un gran aprendizaje, hagámoslo con ellos.

Te invito a que te pongas frente a ese niño que está en tu casa y le digas lo importante y grande que es, marca sus fortalezas y virtudes en este momento tan diferente y particular. Dile con palabras claras que ellos están haciendo historia y quedarán en ella por algo que a ninguno de nosotros -como niños- nos tocó vivir, porque son los primeros que tienen que enfrentarse a esta situación de virtualidad escolar, esta situación de ponerse frente a videollamadas o aprender desde las plataformas educativas. Dile de manera clara lo que valoras de ellos en este tiempo tan difícil, y aunque puedan existir tareas atrasadas, malas conexiones o problemas en la virtualidad, ellos son los que de una manera u otra están colaborando con todos para salir adelante. Estos niños con apenas unos años, se están haciendo cargo -a su manera- de una pandemia, de una nueva forma de vivir la educación, y lo que tal vez se veía a futuro cercano, pero lejano a la vez; ellos lo están transformando en el HOY. 
Si eres educador hazlo con tus estudiantes, si no tienes hijos reconoce a un sobrino, a un vecino, porque seguramente hay un niño cerca tuyo que se está haciendo cargo de todo esto.

¡Porque ellos son el hoy, no el mañana debemos acompañarlos! 
Recuerden que los contenidos pueden ser enseñados de manera muy diferente a lo que todos podríamos esperar, pero sobre todo debemos estar presentes y acompañar el aprendizaje de habilidades y competencias, debemos acompañar -más aún- su afectividad y sentimientos para que puedan poner en palabras lo que viven, lo que les pasa y sienten. 
Gracias nuevamente a todos los docentes, gracias a todas las familias, pero sobre todo gracias a los estudiantes  -en especial a los más pequeños de inicial y primaria- ¡porque ellos son el hoy, no el mañana!

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