jueves, 24 de junio de 2021

Habilidades blandas: Creatividad, liderazgo y trabajo en equipo


(Artículo completo)

Las habilidades llamadas blandas, soft skills o destrezas del siglo XXI son esenciales para la vida.

En tal sentido, tanto la familia como la escuela, son espacios verdaderamente trascendentes para poder desarrollarlas.


Estas habilidades blandas nos permiten el conocimiento y la relación con uno mismo y  con los demás, resolver problemas de manera creativa, el manejo de la comunicación interpersonal a nivel emocional, plantearse objetivos y organizarse para conseguirlos, la toma de decisiones positivas, entre muchas otras. Son transversales y se presentan en todos los contextos de la vida, por lo tanto, es necesario entrenarlas sistemáticamente si queremos formar a nuestros estudiantes de modo integral y productivo para la vida.


No existen personas que carezcan de habilidades blandas, sino que existen personas no entrenadas en dichas habilidades. Es por eso que desde nuestro lugar docente necesitamos ponerlas en juego desde lo personal y en nuestros equipos de trabajo y de esta forma será mucho más fácil llevarlas al aula. 

Es imprescindible vivenciarlas de distintas maneras para evitar una automatización, debemos sorprender a los estudiantes para que desde sus potencialidades puedan seguir reconociendo y trabajando según las características personales de cada uno. 

En la medida que se vaya generando esa repetición de diferentes actividades, ese entrenamiento, esa práctica distinta, iremos trabajando y contribuyendo a que todos nuestros niños y niñas incorporen herramientas que les permitan trascender los  contenidos abordados.

DESAFÍO PERSONAL

Desde una respuesta sincera, lo primero que debemos tener en cuenta es: ¿cómo estamos nosotros en esas habilidades? 

Cuando somos capaces de reconocernos, podemos identificar nuestras fortalezas y debilidades, para desde allí ser capaces de trabajar en ellas de una forma clara y contundente. Es imprescindible reconocer que si queremos mejorar estas habilidades, lo primero que precisamos es entrenarlas y generar que en nosotros se vuelvan naturales.

Como educadores es necesario que podamos trabajar en equipo, ver alternativas, proponer instancias nuevas, dejar volar nuestra imaginación y compartirla con los colegas. Y cuando surja algo nuevo, inesperado, no realizado en nuestras comunidades, arriesgarnos a probar. No basta con repetir recetas, sino justamente desde nuestro profesionalismo y desafíos personales, buscar nuevas alternativas.

Arriesgar en nuevas instancias, probar, experimentar, desafiar, es la forma de seguir entrenando nosotros estas habilidades y encontrar nuevos caminos para llegar a los otros.

ALGUNOS TIPS PARA LOS EDUCADORES

*Conocer a los estudiantes para poder acompañarlos en sus procesos.

*Trabajar en equipo, compartiendo lo realizado y recibiendo lo que otros colegas realizan para seguir creciendo desde nuestras habilidades aplicadas.

*Estar atento a los planteos de los estudiantes, teniendo en cuenta sus objetivos y necesidades.

*Rediseñar el salón de clase, de tal modo que no tenga bancos en filas uno detrás del otro, sino alternar rondas o pequeños grupos para de esa forma favorecer el trabajo en equipo. Distribuir almohadones, armar rincones temáticos por ejemplo para dibujar, construir, distraerse, una pared de expresión libre donde escribir ideas, frases o sentimientos, entre otros.

Recordemos que sólo en la medida que nosotros nos arriesgamos a ideas distintas y novedosas, seremos capaces de transmitirlas para que ellos las vivencien y aprendan de manera significativa.

Una forma de trabajar en habilidades blandas, a partir de diferentes recursos planteados en el aula es hacerlo en grupos. En este caso, es fundamental tratar de que los mismos sean lo más heterogéneos posibles, para esto se puede tener como referencia (Mónico López, 2020, p. 36)

Creatividad

Considerando que la creatividad es una de las habilidades fundamentales para el desarrollo biopsicosocial del ser humano, debería estar presente en todo proyecto educativo, ya que le permite al niño bucear -con sus propias herramientas- en su mundo interior para llegar a conclusiones nuevas y resolver situaciones en una forma original. Es una de las habilidades más requeridas a nivel laboral. 

ALGUNAS ACTIVIDADES A REALIZAR:

  1. Crear un cuento o historia (desde su imaginación)

Podemos plantear que en forma individual o grupal se cree un cuento o una historia. En caso de que sea grupal, debemos estar atentos a que todos puedan participar de alguna manera, ya que puede suceder que alguien más tímido o no con tanta imaginación quede relegado. 

Es importante intentar que no sean “copias” de cuentos clásicos, pues puede ser fácil caer en la misma historia cambiando solamente el nombre de los personajes. Estos cuentos se pueden presentar uno por día, o por semana, para que todos se sientan protagonistas. 

Estar atentos a los comentarios o preguntas que como retroalimentación formulamos sobre ese cuento, cabe destacar que los mismos no sean de censura, sino de aliento, por ejemplo preguntando qué los llevó a ese relato,  qué los hizo sentir para que así puedan continuar expresándose. 

  1. Crear un cuento o historia (desde una imagen)

Se trata de que ellos puedan desde una imagen pensar en los detalles que se pueden describir al mirarla. Para eso podemos compartir con ellos una foto o lámina y a partir de lo que la misma muestra hacer que puedan responder a algunas preguntas guiadas, por ejemplo: ¿quiénes son los personajes que se encuentran allí?, ¿cuáles serían sus nombres?, ¿qué hacen?, ¿dónde les parece que se encuentran?, ¿por qué están ahí?. Inferir un título para la imagen, un diálogo que allí se esté dando o un final para la historia.

Otra forma es entregar la imagen sin preguntas orientadoras y que los estudiantes puedan inventar la historia. En caso de no tener la experiencia y dependiendo de cuán desarrollada ya empiece a estar esta habilidad podrá ser el nivel de logro en el detalle de las diferentes producciones realizadas.

  1. Crear un cuento o historia (desde dos o tres palabras)

En este caso se pueden realizar de varias formas.

  1. El educador puede dar las dos o tres palabras (en lo posible que no tengan nada en común) y que estas sean el motor del título de un cuento, a partir de ello se genera la descripción de la historia. Este título puede ser dado por el educador o inventado íntegramente por cada uno de los estudiantes.

 

  1. El educador puede dar una palabra y la siguiente o las otras dos sacarlas abriendo el diccionario en una página cualquiera y señalando al azar.

 

  1. El educador puede dar una palabra y la siguiente o las otras dos sacarla cada estudiante abriendo el diccionario en una página cualquiera y señalando al azar. Esto hará que todas las historias tengan desde su título un camino diferente. 

Es interesante y valioso que el educador también pueda hacer la actividad, de esta forma genera con los estudiantes, un vínculo diferente, donde nosotros también somos capaces de imaginar, construir, escribir, reformular y reescribir  mientras compartimos con ellos.

  1. Presentación de un contenido

 

Al momento de realizar la presentación de un contenido, un tema o finalizar una unidad didáctica es de esperar que no sea desde una exposición oral, sino que sea desde un formato diferente. Puede ser el armado y grabado de una canción en formato audio o video, un informativo, una entrevista, conferencia de prensa, entre otras que puedan surgir. Estas pueden ser pautadas para que cada estudiante o equipo haga lo mismo o puede ser abierta para que cada presentación se elija de acuerdo a la forma que ellos crean más conveniente. Cuanta más libertad demos, más creativos podrán ser ellos en la forma de presentar un producto final. 

 

  1. Lluvia de ideas

 

Antes de comenzar con algún tema nuevo, indagar ideas previas preguntando a los estudiantes ¿qué piensan de ese tema?, ¿cómo lo imaginan?, ¿qué tendrá que ver con lo que vivimos nosotros?, ¿para qué nos puede servir?, ¿qué saben del mismo?.

 

  1. Cocinando nuestras propias recetas

Se plantea una actividad donde en la cocina hay determinados ingredientes (los brinda el educador) y se les plantea la siguiente situación a resolver: Con esos elementos y utilizándolos todos, ¿qué comemos hoy?. Es importante que sean variados para no caer en una elaboración clásica. Incluso se pueden dar nombres poco comunes para que tengan que investigar si los mismos se comen crudos, cocidos, si son salados, ácidos, etc.

  1. Las familias son nuestro gran aliado

Reconociendo que en ocasiones se puede dificultar ser creativos y comprometiendo a las familias para que puedan colaborar con nosotros desde la creatividad  -así como en otras habilidades blandas-  será más sencillo que ese entrenamiento beneficie a nuestros estudiantes. Por tal motivo puede ser válido ese involucramiento, no desde una tarea domiciliaria, sino desde un vínculo e invitación a la familia, para que alguna de estas estrategias puedan ser aplicadas en cada hogar. A modo de ejemplo en  familia les pueden preguntar ¿cómo imaginas la infancia de tu abuelo?, ¿cómo crees que vivían en el barrio antes de llegar nosotros?, ¿cómo te imaginas esta escena si fuera dinámica? (a partir de una foto familiar), ¿qué pasaría en esta situación si fuera un superhéroe?, ente muchas preguntas que pueden hacerse desde ese lugar. Recordemos que es importante no censurar o decirles que algo no es así, pues puede ser una forma de limitar y coartar esa creatividad. 

Si le pides dibujar una flor y hacen el tallo rojo y la flor azul, no caigamos en decirles que la flor debe tener el tallo verde y ser roja, el desafío es soñar y ver alternativas posibles, en dejar volar la imaginación y acompañarlos en este proceso creativo.

Liderazgo

El liderazgo es una de esas habilidades que necesitan el desarrollo de la empatía para ponerse en los zapatos del otro al momento de inspirar, motivar y empoderar a los demás frente a tareas o retos compartidos que requieren la colaboración del otro y su entorno para alcanzar una respuesta o una solución. Los verdaderos líderes encuentran lo distintivo en cada persona y les ayudan a aprovechar todo su potencial en aquello que hacen. Tratemos de lograr que los alumnos pasen de la actitud “Puedo hacerlo” a “Podemos hacerlo”, ya que hace que todos sean mejores. 

El desafío es permitir a los estudiantes ir descubriéndose líderes según sus habilidades, para que puedan aportar desde sus potencialidades a los otros y a la vez nutrirse de los demás.

ALGUNAS ACTIVIDADES A REALIZAR:

  1. Ronda y figuras

Se arma una ronda con los niños y niñas tomados de las manos. Se van nombrando diferentes figuras para que vayan formando, ejemplo círculo, cuadrado, estrella, triángulo. Dentro de varias alternativas posibles, alguna de ellas puede ser:

  1. Ver en el planteo de la actividad quiénes son los que adquieren el liderazgo y de alguna forma dirigen el juego. Esta es una forma de poder reconocer los líderes naturales en el grupo.

 

  1. Dar el liderazgo a uno de los estudiantes, y que éste se apropie del mismo llevando adelante la forma de realizar el cumplimiento de las diferentes consignas.

 

  1. Antón pirulero

Jugar al Antón pirulero es una forma de que los niños y niñas, sobre todo los más tímidos puedan ir perdiendo el miedo a estar por delante de un grupo. Cantando la canción de:

Antón, Antón, Antón pirulero

cada cual, cada cual, que atienda su juego 

y el que no lo atienda, y el que no lo atienda, 

pagará, pagará, una prenda de Antón.

 

Mientras todos cantan, el que lidera el grupo va haciendo la mímica de algún instrumento asignado previamente a cada estudiante por dicho líder. Ejemplo mímica de tocar la guitarra, el piano, el tambor, el violín, el contrabajo; el líder hace la mímica como si fuera el director de orquesta; y al pasar éste a un instrumento, los que lo tienen tiene que hacer la mímica del director.

 

  1. El ovillo de lana

Consiste en ver la comunicación frente a algún tema que se deba discutir o la toma de postura frente a alguna decisión a tomar. Se arma una ronda y alguien pide la palabra para comenzar, ese alumno es quien recibe el ovillo, o el educador se lo da a cualquiera para que comience. Solamente podrá expresarse el que tenga el ovillo, por lo que el resto deberá pedirlo, y se lo pasará al que solicita la palabra en ese momento o podrá rechazar ese pedido hasta terminar de expresar la idea.

De esta forma se puede tener en cuenta el modo y capacidad de expresión, así como ver la influencia de los otros para convencerlos de algo a realizar. 

Si se aplica el ovillo, cada uno puede sostener la parte de lana y al ir tirando el ovillo realizando el mismo gesto se formará una red donde se puede dar significado posteriormente por los estudiantes y los educadores de lo que significa poder contar con esos aportes, que cuanto más ricos y variados generan más idas, vueltas y cruces para que esa red sea lo suficiente entramada para poder sostener todos nuestros piensos y compartidas.

La misma actividad se puede realizar con una pelota que se pasa a medida que se va solicitando la palabra.

  1. Gallinitas ciegas

Se forman dos grupos. En uno se elige a un estudiante y se le vendan los ojos. El resto lo guiarán para cumplir con una tarea. En el otro grupo queda un estudiante sin vendar los ojos y al resto se les venda a todos. Éstos recibirán las órdenes de quien no está vendado.

Los niños vendados escucharán las indicaciones de quienes no están vendados (grupo o estudiante) según corresponda para tratar de cumplir la consigna. 

La consigna puede ser llevar una flor de un lugar hasta el florero, llevar una botella y servir un vaso que se encuentra en otro espacio del salón, o lo que el educador considere oportuno según materiales que pueda tener en la clase.

Se busca entender que si hay una persona que guía, puede ayudar y no ser tan confuso como todos hablando a la vez. Para esto vale tener en cuenta sobre todo al momento la organización y la puesta en marcha de la dinámica, ya que podemos, por tomar un liderazgo, perder a otros que aporten de manera más completa, o sencilla a la tarea.

Se reflexionará sobre sus vivencias y sentimientos en la actividad, así sobre cómo puede colaborar este ejercicio en actividades diarias.

  1. Aterrizando avioncitos

Se divide a los integrantes de la clase en dos grupos. Se les plantea que deben hacer un avioncito para que al tirarlos puedan volar lejos y a su vez aterrizar en una pista (realizada entre bancos, en cartón o algún elemento que marque un espacio concreto).

  1. Se les da 15 minutos a los grupos para poder intercambiar ideas de cómo hacer el avión. Esto puede generar que todos hagan el mismo formato o que cada uno pueda hacer el formato que quiere y probar luego al momento de lanzarlo. En esta oportunidad no se asignan roles, sino que se ve cómo van emergiendo los mismos al momento de intercambiar ideas.

 

  1. Se les da 15 minutos a los grupos para poder intercambiar ideas de cómo hacer el avión. Se asigna el rol de líder a uno de los estudiantes, que podrá escuchar las diferentes opciones de armado, pero será él quien determine el tipo de avión a diseñar y probar. En este caso el educador puede decir que se elija entre un modelo, dos o tres de los presentados por los estudiantes. Habrá que estar atento a qué referencia toma el líder dependiendo de las diferentes opciones planteadas.

 

  1. Desenredando personas

Se elegirá un integrante del grupo que cerrará los ojos mientras el resto de los estudiantes se toman de la mano en ronda. Se cruzarán, pasarán por arriba o abajo de alguno de los integrantes, de tal forma que se generen “nudos” y cruces sin soltarse la mano. Una vez realizado, quien tenía los ojos cerrados, los abre e irá guiando qué movimientos realizar para poder volver a la ronda original.

El resto de los integrantes deberán seguir las instrucciones planteadas por el líder.

Trabajo en equipo

Ya todos sabemos que hablar de “trabajo en equipo” es hablar de metas comunes, negociación, flexibilidad, reparto de tareas y resolución de conflictos entre otros aspectos a considerar. Desarrollar un sentimiento de pertenencia al grupo y trabajar en pos de un bien común son otros factores fundamentales para la vida social y futuro laboral de nuestros estudiantes. La sociedad actual estimula la competitividad y el individualismo, en contrapartida el trabajo en equipo representa un gran desafío que es necesario aprender en las aulas.

ALGUNAS ACTIVIDADES A REALIZAR:

  1. Contar hasta 20

Se intenta trabajar la organización dentro del grupo.

Los estudiantes deben contar hasta un número determinado (puede ser 20, o la cantidad de estudiantes en esa clase). Se deben ir diciendo los números en voz alta, pero nadie puede decir el mismo número a la vez; en caso de darse esta situación, vuelven a arrancar desde el 1. 

A medida que avanza el tiempo se notará una mayor cohesión en el grupo que permita ir avanzando. El educador podrá estar atento a ver si hay alguno de los estudiantes que es el que más números dice, o quien prefiere llamarse a silencio y pasar desapercibido para evitar el error. Servirá para trabajar con la organización y ver las actitudes de los posibles líderes como el resto de los integrantes del grupo. 

 

  1. La torre más alta

Se forman equipos de 3 o 4 personas. A cada uno se le da una bolsa de fideos largos y un rollo de cinta adhesiva. La consigna es que armen la torre más alta posible. Para esto se deberán poner de acuerdo en la mejor forma de realizarlo y llevar adelante la construcción.

  1. ¿Cuál es el objeto?

Se arman dos equipos y el educador le da un objeto diferente a un integrante de cada equipo sin que el resto lo vea. Esta persona deberá pararse y con gestos y sin hablar, intentar demostrar cómo se usa el objeto para que el resto adivine.

  1. Imagen descompuesta

Se forma una fila mirando hacia adelante. El educador se pone al final, se da vuelta el estudiante que se encuentra último y mirando al educador, éste hace la mímica de una actividad. Ej puede ser subirse a una moto o auto, prenderlo y arrancar por alguna calle dando vueltas, o ir al supermercado, tomar algún producto, ir a la caja y pagarlo, u otro acontecer cotidiano. El último estudiante le toca el hombro al que se encuentra delante de él, éste lo mira y hace la mímica que entendió del docente. Esto se repite sucesivamente hasta que el primero recibe la mímica. Luego se compara lo planteado por el educador en primera instancia con lo realizado por el último estudiante. Se comparte y reflexiona sobre lo ocurrido en la actividad, es de esperar que no sea lo mismo interpretado por el último estudiante a lo del comienzo por el docente.

  1. El serio

Se forman dos filas y se ponen a los estudiantes enfrentados. Cada uno debe hacer muecas, caras, o lo que se le ocurra pero sin tocarlo en ningún momento. El que se ríe pierde y ganará el equipo que más compañeros serios haya tenido

  1. El camino

Se forman dos filas de estudiantes. Cada uno debe estar parado sobre un papel, y deberán avanzar pasando el papel del último de la fila al primer lugar, donde el estudiante debe avanzar luego hasta el primer lugar. Para esto nunca podrán pisar el piso sin el papel, por lo que deberán hacerse espacios y compartir por momentos el papel de un compañero. Se puede agregar dificultad con un papel cada dos o tres estudiantes.

CONCLUSIÓN:

Estas son algunas de las dinámicas que pueden trabajar y desarrollar las tan mencionadas habilidades blandas. Vale destacar que no funcionan totalmente separadas, muchas de las planteadas coexisten y se ponen en juego a la misma vez por ejemplo: para el desarrollo de un liderazgo positivo quizás es necesaria una creatividad personal que se destaque en funcionamiento o ambas pueden ser cualidades necesarias para el trabajo en equipo y viceversa.

El desafío está no solamente en animarlas, potenciarlas y/o plantearlas, sino en hacer explícito en algún momento aquello que como docentes tenemos por objetivo, aquello que  buscamos, aquello que sucede; de manera que todos los estudiantes pongan nombre y vivencia trascendente a los juegos planteados.

Incorporar lo lúdico a los procesos de aprendizaje, así como al desarrollo de competencias para la vida aporta en general desde la motivación, y los ayuda a establecer una relación con los contenidos pero sobre todo, la puesta en práctica de estas actividades planificadas, les permite desarrollar de forma holística su perfil personal considerando todas las dimensiones posibles.

El desafío está planteado, anímate a seguir acompañando y proporcionando herramientas a nuestros estudiantes para que logren desenvolverse de una forma positiva frente a la vida.

Referencias bibliográficas:


Mónico López, M. S. (2020, Diciembre). El curso y el trabajo en equipo con una mirada diferente. Revista de la Educación del Pueblo, (159), 33-36. 





 

domingo, 23 de mayo de 2021

Construyendo comunidad…




“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar.” Hc 2,1.


Celebramos una vez más la fiesta de Pentecostés, y en esta oportunidad elijo empezar con la frase que explica mucho del misterio, los seguidores de Jesús ‘estaban todos juntos en el mismo lugar’. 


Cuando pensaba en estos días sobre qué escribir para esta fecha, y sobre todo tratando de que el mensaje trascienda las creencias religiosas de cada comunidad, se fueron iluminando algunas ideas que iré plasmando para que este acontecer se pueda transferir a lo terrenal y cotidiano que vivimos a diario.


En primer término, que se encuentren en un mismo lugar es significativo en sí mismo, pero no solamente desde una connotación positiva. El jueves de Semana Santa, también estaban todos en un mismo lugar, pero con la presencia de Judas, que no vamos a repetir su accionar porque ya todos conocemos el final de su traición. Cuando vivimos aletargados o adormecidos en la confianza, suceden cosas a nuestro alrededor que muchas veces no somos capaces de visualizar o sentir, personas en las que confiamos o acciones que son muchas veces mecánicas o rutinarias, y que sin darnos cuenta nos terminan perjudicando.


Muchas veces deberíamos reaccionar a estas situaciones, pero de a poco -distintos actores o circunstancias-  nos van silenciando, ahogando, dejando en un ‘encierro’ que nos hace -al igual que a los apóstoles- quedarnos en el más profundo silencio.


Aquel  miedo que se apoderó de ellos, no se dio en un instante… sino que fue parte de un proceso. Un proceso que no se gestó ese día en el que estaban juntos y encerrados, precede incluso a la muerte de Jesús, cuando son quienes le persiguen los que tienen El poder y despiertan el miedo. Tener fuerzas y coraje para enfrentarlo, para confrontarlo, para pensar y ofrecer alternativas es -al menos- complicado, comprometido y arriesgado. Es una situación difícil porque el miedo ¡paraliza!... Cada uno en una visión limitada y personal, se cuida a sí mismo, sin pensar con mirada diferente, trascendente, transparente… es un reflejo,  un instinto de preservación del ser humano mismo en toda su esencia.


¿Cuántas veces nos callamos por miedo?, ¿cuántas veces te callaste por miedo?. 

Lo que seguramente nunca te diste cuenta, es que ese miedo, ese silencio seguramente perjudica a alguien más aparte de a ti mismo,  ese silencio se aglutina con otros y pasan a amalgamarse en una gran bola de nieve que genera más miedo, más dolor, más daño en otros y a la larga también en tí. Porque quizás en algún momento, puedas ser tú quién esté siendo observado y acusado por ‘aquellos’ que -en aquel momento- persiguieron y mataron a Jesús, pero hoy tienen rostros que conoces.


“Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y posaban sobre cada uno de ellos” Hc 2,3. 

Cada vez que leo, releo, y rezo este pasaje; me parece fascinante. Algo diferente, algo mágico, algo fuera de lo normal sucede para que ellos puedan reaccionar. Un determinado acontecimiento los ubica en su centro, los hace ver la realidad, y sobre todo los hace poner en movimiento. Un movimiento del que ellos estaban seguros, convencidos, ‘algo’ que ningún jerarca ni su poder iba a lograr frenar. Hablaron el mismo idioma, porque ellos estaban convencidos, y no les importó nada lo que pensaran los demás -aquellas autoridades que en ese momento eran los gobernantes de turno-. Cuando se está convencido del bien común, se pondera el mismo, se construye en comunidad  y se logran resultados tan legítimos como inimaginables, pero para eso es necesario dejar de lado el miedo.


Pongamos en oración, desde nuestros espacios, sectores y reuniones, la necesidad de confrontar el miedo -aunque sea hablando y escuchando activamente- para poder así construir juntos comunidad, algo tan humano y sensible como el entretejido de relaciones comunes. Pongamos en oración el desafío de  ‘embarrarnos’ sanamente y con alegría en lo cotidiano, lo real, lo tangible, porque esa es la verdadera construcción del Reino de Dios. Discernir lo que Él nos quiere decir hoy, nos hace poner ojos y oídos en funcionamiento, y a veces es claro que no queremos o no nos sirve hacerlo, porque la realidad nos devuelve una lectura que muchas veces va contra lo que queremos y no lo que Dios quiere y espera de nosotros.


Pidamos por una comunidad fraterna que esté atenta a lo que sucede a su alrededor, que


asuma cuáles son las ‘lenguas de fuego’ en este 2021 y que siga construyendo -al soplo del Espíritu Santo-  su lugar humilde, solidario y desde el reconocimiento del bien común. 


Demos gracias por la capacidad de descubrir y reconocer en cada celebración cristiana,  el misterio que habita en ella,  para así obrar desde su  espíritu y esencia.


Feliz Pentecostés a todos, que esta pequeña llama, permanezca viva y nunca se apague.


miércoles, 21 de abril de 2021

¡Porque ellos son el hoy! no el mañana.


 Muchas veces decimos o escuchamos frases vinculadas a la educación, refiriéndonos sobre todo a escolares,  diciendo que son el futuro de nuestro país. Preguntas como ¿qué educación le vamos a dejar a nuestros hijos? simplemente niegan la realidad actual, debería cuestionarnos, ¿qué educación le estamos dando a nuestros hijos hoy?
Vale destacar que desde hace más de un año, desde aquel 13 de marzo del 2020, todo… todo ha cambiado. 
La virtualidad -y la tan repetida frase- llegó para quedarse- ha generado algo totalmente diferente. 
Para los estudiantes universitarios o de bachillerato, tal vez pueda ser más fácil acostumbrarse a esta nueva modalidad con toda la organización que eso implica. 
En ciclo básico, es mucho más complejo -sobre todo para aquellos que entraron al liceo- el cambio de un docente a muchos, asignaturas nuevas, un mundo nuevo que para las generaciones 2020 y 2021 todavía les debe parecer raro, pero los adolescentes son flexibles y van a salir adelante.

Sin embargo, nos quedan los más pequeños, educación inicial y primeros años de primaria, incluso primaria toda. Esos años donde ocurren tantos eventos importantes. Se aprende a escribir, a leer, a poner el nombre. Se aprende a sumar y restar, se aprende ciencias biológicas y sociales. Se aprende a compartir, a trabajar en equipo, a escuchar y esperar, entre tantas otras cosas… esos años cuando aprenden porque son ‘esponjas’. Los niños son flexibles y también van a salir adelante. Esa socialización tan necesaria, el vínculo con el otro, con los pares, con adultos que no son de la familia, todo aquello que se ha visto totalmente alterado, pero son flexibles y van a salir adelante.

Sin dudas que son flexibles y van a salir adelante, pero de los adultos de hoy, depende muchas de las  habilidades y fortalezas que ellos desarrollen. Porque ellos no son el futuro, son el presente, y lo que sucede a cada momento, cada hora, en cada proceso educativo, los marca hoy para hoy, independiente del mañana. Son flexibles, van a salir adelante, pero debemos acompañarlos y ayudarlos de una forma diferente, potenciando aquellas habilidades blandas que nos preparan para la vida,  que nos mueven,  que nos hacen comprender nuestros sentimientos, que hacen empatizar, aquellas que muchas veces dejamos de lado.

Si realmente queremos pensar en ese mañana debemos hacer cambios urgentes hoy, y en lo referente a la educación, poner el foco en nuestros estudiantes es la mejor opción. Hoy quiero centrarme en los más pequeños, esos que están en inicial y primaria, y para eso comenzaré con una experiencia personal que tal vez a alguien le haya sucedido.

El otro día, mis hijos -cursando educación inicial 5 años y segundo de escuela- tenían clase sincrónica, a las 10 hrs uno con la maestra, a las 11 hrs el otro con la maestra y a las 12 hrs clase de inglés. Esto sumado a las tareas de plataforma que enviaron los diferentes educadores. Hago referencia a esto para mostrar que la realidad ha cambiado, y que la familia tiene que estar presente en todos esos momentos, lo cual hace que muchos comencemos a conocer e involucrarnos con los procesos de nuestros hijos como nunca antes lo hicimos, y sin dudas creo que esto es constructivamente positivo.

En referencia a lo que brinda cada escuela, no voy a entrar en la discusión de si es mucho, poco o lo correcto; porque eso depende de variantes inherentes al centro educativo y su logística o a las propias realidades familiares, seguramente es muy difícil que podamos llegar a acuerdos totales. A modo de ejemplo, lo que para una familia con un hijo puede ser poco, tal vez para una con tres es demasiado, o el caso de un adulto que puede estar más tiempo en su casa comparado con aquel que no puede acompañar, esas son particularidades de cada contexto personal y familiar que nuevamente en esta oportunidad dejaré afuera.

Volviendo a ese día de clases -estábamos en nuestra mesa- ellos con sus clases y yo trabajando con estudiantes de secundaria y en reuniones con diferentes equipos de educadores. Era imposible que no nos montáramos al hablar,  en varias oportunidades me dijeron: ‘papá, dicen que se escucha lo que vos decís.’

Por más que trataba de bajar la voz y ellos también, nos cruzábamos las palabras, unos escuchaban lo que decía el otro, una cosa de locos pero que hoy parece casi normal, donde dependiendo de la casa, podrá ser más o menos común. De cualquier manera no me podía ir a otra habitación, ya que al ser chicos muchas veces me preguntaban o solicitaban ayuda para su clase.

Esa tarde, en un momento solo frente a mi computadora, me volvió la imagen de lo sucedido y pensé en qué loco todo lo que había pasado, y desde ese momento estuvo en mi corazón más que en mi cabeza, pensar en todos estos niños, que son el hoy y no el mañana.

Claro que debemos exigirles para que se comprometan y den lo mejor de ellos, su mejor versión. SU mejor versión, no la que quisiéramos nosotros. Pero también debemos acompañarlos desde otros lugares, mostrando empatía frente a sus frustraciones, construyendo vínculos, caminando junto a ellos para que también puedan sacar SU mejor versión.

Este tiempo para nuestros niños es muy especial, muchas veces es no ver a sus amigos, o familiares, no estar en contacto cercano y presencial con el educador, no poder jugar tal vez con nadie de su edad, vivir entre cuatro paredes entre muchas cosas que pueden pasar, sin dudas esta situación los está marcando de manera muy especial. Lo mismo pensando en aspectos que pueden ser bien positivos; como aprender a cuidarse, usar tapaboca por el bien de ellos y de los otros, lavarse varias veces las manos, uso de alcohol, hábitos que este tiempo ayudó a que incorporaran de una forma significativamente diferente.

Estos niños están haciendo algo que no sé si nosotros podríamos haber hecho, y no son algunos, son miles, miles de miles de niños que están ‘poniendo el pecho’ a esta situación. Nos abren sus casas, improvisan lugares, trabajan en sus dormitorios, nos muestran sus rincones, y vaya si hay rincones diferentes y hay que ser valientes para eso, y no hablo solamente de sus casas en lo material, sino hablo de SUS rincones que en este tiempo pueden ser mucho más complejos que de costumbre. Su escuela pasó a ser su casa, y sin dudas que eso es un gran cambio que nadie imaginaba hace poco más de un año atrás. Lo que era para unas semanas se ha transformado en más de un año, y ellos -nuestro presente- lo están transitando como pueden, y sin dudas que necesitamos valorarlo. Disfrutar del aire libre, con los cuidados y las distancias es fundamental, y seguramente es parte de un gran aprendizaje, hagámoslo con ellos.

Te invito a que te pongas frente a ese niño que está en tu casa y le digas lo importante y grande que es, marca sus fortalezas y virtudes en este momento tan diferente y particular. Dile con palabras claras que ellos están haciendo historia y quedarán en ella por algo que a ninguno de nosotros -como niños- nos tocó vivir, porque son los primeros que tienen que enfrentarse a esta situación de virtualidad escolar, esta situación de ponerse frente a videollamadas o aprender desde las plataformas educativas. Dile de manera clara lo que valoras de ellos en este tiempo tan difícil, y aunque puedan existir tareas atrasadas, malas conexiones o problemas en la virtualidad, ellos son los que de una manera u otra están colaborando con todos para salir adelante. Estos niños con apenas unos años, se están haciendo cargo -a su manera- de una pandemia, de una nueva forma de vivir la educación, y lo que tal vez se veía a futuro cercano, pero lejano a la vez; ellos lo están transformando en el HOY. 
Si eres educador hazlo con tus estudiantes, si no tienes hijos reconoce a un sobrino, a un vecino, porque seguramente hay un niño cerca tuyo que se está haciendo cargo de todo esto.

¡Porque ellos son el hoy, no el mañana debemos acompañarlos! 
Recuerden que los contenidos pueden ser enseñados de manera muy diferente a lo que todos podríamos esperar, pero sobre todo debemos estar presentes y acompañar el aprendizaje de habilidades y competencias, debemos acompañar -más aún- su afectividad y sentimientos para que puedan poner en palabras lo que viven, lo que les pasa y sienten. 
Gracias nuevamente a todos los docentes, gracias a todas las familias, pero sobre todo gracias a los estudiantes  -en especial a los más pequeños de inicial y primaria- ¡porque ellos son el hoy, no el mañana!

miércoles, 31 de marzo de 2021

Las habilidades blandas.


Si hacemos un paralelismo entre deporte y educación, ¿alguna vez te preguntaste con qué deporte lo harías? Quizás en más de uno encontremos similitudes, pero hoy nos detendremos en el basquet.

Cada equipo al momento de acercarse un partido piensa en ese encuentro, las fortalezas y debilidades de cada rival, así como las propias… y de esa forma elabora la mejor estrategia de juego para poder triunfar. Los educadores podemos pensar en una planificación general seleccionando temas, buscando competencias a desarrollar, poniendo énfasis en lo que creemos que es mejor para impactar positivamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje, pero sobre todo considerando el diagnóstico de grupo para poder “triunfar” en ese partido.

 Pero… ¿qué es triunfar? Muchas veces nos toca ganar, muchas veces perder. Hay más fracasos que triunfo, pero eso es para los resultados, para la tabla de posiciones. Sin embargo, cada vez que se da una derrota, sacamos ’algo’ positivo, ‘algo’ que perfeccionamos y eso nos sirve para afrontar el nuevo partido. 

¿Qué tiene que ver esto con la educación?

Durante 2020 nos vimos obligados a resignificar el encuentro pedagógico, casi antes de comenzar nos cambiaron las reglas. Pensamos jugar en un gimnasio y nos sacaron a una cancha abierta, donde otras variables como el viento o el sol pueden ser muy importantes si no conocemos el terreno y jugamos de visitante. El piso no era flotante sino de hormigón lustrado, incluso en algunas partes con pedregullo donde cada caída duele, pero nos volvemos a levantar. De todas formas, en cada comienzo de año los educadores despertamos ese sentir, esa incertidumbre, esa confianza que nos impulsa, nos motiva y nos invita a arrancar con todas las energías puestas en la ‘cancha’.

Cuando empieza el partido, la pelota va al aire y dependiendo quien ponga la mano, atacamos o defendemos en esa primera instancia de juego. En cada comienzo, esa pelota va al aire, y en base a la situación del grupo, de las condiciones externas, diagnosticamos, atacamos o defendemos.

Muchas veces nos encontramos defendiendo fortaleza, atentos a lo que pasa, dialogando con los compañeros, tratando de no dejar grietas para no quebrarnos, cuidando nuestra defensa, cerrando líneas e intentando que no nos conviertan.

En otros momentos, viendo las mejores opciones, buscando la mejor ubicación para convertir,  hacer el tanto y volver a estar pendiente con una buena defensa para conseguir nuevamente la pelota e intentar otro gol. No es necesario querer ganar de triples; no siempre se convierten y muchas veces nos hacen entrar en desesperación. 

Nada como mover el balón, siempre hay un pase extra, que nos permite anotar y de a poco ir haciendo la diferencia.

Por momentos, sentimos verla pasar. En otros nos hallamos con buen control de pelota. A veces corremos de un lado a otro de la cancha, levantamos la cabeza y vemos más allá del que tenemos adelante. Incluso durante algunos instantes somos el propio balón, que golpea contra el piso una y otra vez,  varios son los sentimientos que podemos tener a lo largo del año.

Lo importante es que cerca de nosotros siempre hay alguien que tiene otra mirada, que sabe pedir un minuto para ordenarnos, cambiar de táctica y volver a la cancha, porque nunca o casi nunca se puede aplicar la misma estrategia durante los 40 minutos de juego. ¡Eso es fascinante!… pensar la mejor estrategia acorde a lo que estamos viviendo, escuchar a los compañeros, los técnicos, el entrenador, pensar, definir y ejecutar. Claro que no siempre sale lo que pensamos como lo pensamos, pero lo bueno del básquetbol es que podemos volver a pedir tiempo y replanificar. Durante el año escolar, pensamos, defendimos, atacamos, planificamos, pedimos tiempo, consultamos, cambiamos estrategias, volvimos a empezar y así una y otra vez. 

El básquetbol es un juego colectivo, de equipo, donde nos precisamos todos y cada uno desde su rol. Desde el momento que estamos en cancha, necesitamos apoyarnos en los compañeros, todos defendemos, todos atacamos, es la manera más fácil de poder ganar. En educación todos los jugadores también necesitamos llevar el partido adelante: directivos, docentes, administrativos, personal de servicio, familias, estudiantes. Toda la comunidad educativa es parte.

Uno de los encantos del básquetbol, redunda en que no se empata, se pierde o se gana, y ese es el gran desafío cada vez que comienza un partido. Salir a ganar siempre, sabiendo que la mayoría de las veces hemos perdido, también tiene su encanto. Porque hace aprender, crecer, madurar, avanzar, ver nuevas realidades. En el partido no se busca otro resultado que ganar, se sale a dejar todo, no se puede tocar la pelota al costado, no se puede hacer tiempo;  tenemos que convertir porque eso es lo que nos hace triunfar.

Como educadores, nos vemos interiormente obligados a dar lo mejor para alcanzar nuestros objetivos. Muchas veces iremos de un lado al otro, defenderemos o atacaremos, tendremos que pedir un minuto para tomar aire y escuchar y podremos sentarnos a descansar unos instantes para volver a la cancha a jugar. Lo que queda claro es que, en la educación los docentes ponemos en juego todo nuestro potencial, no daremos una por perdida, cambiaremos las estrategias sin importar en qué cancha juguemos, seguro queremos llegar a más. Sabemos que somos muchos en el equipo dispuestos a colaborar para avanzar es importante. En cada partido de basquet o en cada clase, no hay lugar para el empate. Hay que salir a ganar, porque de eso se trata, dejemos todo, sudemos nuestra camiseta y permitamos que nuestros alumnos también lo hagan. 

Tanto el sentimiento que genera practicar un deporte en equipo como el pensamiento que lleva a la ejecución estratégica, pueden transformar nuestra  dinámica de clase, pueden orientarnos a modelar, contagiar y motivar desde las competencias que necesitan despertar y potenciar nuestros estudiantes para desarrollarse como personas plenas, ciudadanos comprometidos y trabajadores productivos para el medio laboral en el que se insertarán.  

Un desafío actual

Las habilidades llamadas blandas, soft skills o destrezas del siglo XXI son esenciales para la vida y la educación. La familia, debería ser el entorno adecuado para para que esos talentos innatos emerjan. 

Según un informe de la consultora McKinsey & Co., debido a la creciente automatización, la fuerza laboral mundial sufrirá un cambio dramático. Se deriva de los hallazgos de dicha investigación, que la necesidad de habilidades cognitivas básicas disminuirá en un 15%, mientras que las habilidades que no pueden ser reemplazadas fácilmente por las computadoras tendrán una gran demanda. Esto nos interpela como educadores, más aún tomando en cuenta un estudio de CERES, “donde se presenta evidencia de que más de dos terceras partes de los estudiantes que ingresan en Ciclo Básico no reciben una formación acorde a las necesidades actuales y futuras” (Munyo, 2021, p. 131).

Volviendo a las habilidades blandas como aquellas habilidades que nos permiten el conocimiento y la relación con los demás y con uno mismo, como ejemplos podríamos citar la resolución de problemas de forma creativa, el manejo de la comunicación interpersonal a nivel emocional, plantearse objetivos y organizarse para conseguirlos, la toma de decisiones positivas... Las habilidades meramente cognitivas se centran en los conocimientos y adquisición de contenidos. Las blandas son transversales, se dan en todos los contextos de la vida y suponen, a grandes rasgos, la forma en que las personas nos relacionamos con nuestro entorno. Por eso, son las habilidades blandas las que también deberíamos potenciar en las escuelas si queremos formar a nuestros estudiantes de modo integral y productivo para la vida.

Seis habilidades que podemos fomentar, trabajar y medir desde el aula:

Creatividad

Considerando que la creatividad es una de las habilidades fundamentales para el desarrollo biopsicosocial del ser humano, debería estar presente en todo proyecto educativo, ya que le permite al niño bucear -con sus propias herramientas- en su mundo interior para llegar a conclusiones nuevas y resolver situaciones en una forma original. 

Liderazgo

El liderazgo es una de esas habilidades que necesitan el desarrollo de la empatía para ponerse en los zapatos del otro al momento de inspirar, motivar y empoderar a los demás frente a tareas o retos compartidos que requieren la colaboración del otro y su entorno para alcanzar una respuesta o una solución. Los verdaderos líderes encuentran lo distintivo en cada persona y les ayudan  a aprovechar todo su potencial en aquello que hacen.  Tratemos de lograr que los alumnos pasen de la actitud “Puedo hacerlo” a “Podemos hacerlo”, ya que hace que todos sean mejores. 

Trabajo en equipo

Ya todos sabemos que hablar de “trabajo en equipo” es hablar de metas comunes, negociación, flexibilidad, reparto de tareas y resolución de conflictos entre otros aspectos a considerar. Desarrollar un sentimiento de pertenencia al grupo y trabajar en pos de un bien común son otros factores fundamentales para la vida social y futuro laboral de nuestros estudiantes. La sociedad actual estimula la competitividad y el individualismo, en contrapartida el trabajo en equipo representa un gran desafío que es necesario aprender en las aulas.

Comunicación

Es una de las habilidades sociales de mayor importancia, además de transversal a todos los ámbitos de la vida. Escuchar abiertamente y ser capaces de elaborar mensajes claros, efectivos y convincentes es parte de una buena comunicación. Pero también, desarrollar la escucha activa, tratando de escuchar a cada compañero con atención, haciendo preguntas oportunas para comprender el mensaje y las emociones de la otra persona es otro factor primordial a la hora de fomentar la empatía. Expuesto en otras palabras, desarrollar la capacidad de comprender y ser consciente y sensible al ‘experimentar’ indirectamente los sentimientos, pensamientos y experiencias de otro, como base de una comunicación bilateral atenta y efectiva, no sólo escuchando para responder.

Resolución de problemas

Es la capacidad que tienen que desarrollar para transitar de forma positiva aquellos momentos de crisis que se dan en el día a día. Para nuestros alumnos resolver problemas del mundo real, situaciones cotidianas que se les presentan y retos propuestos por el docente o entorno es crucial para prosperar en su presente y futuro, pero también para empoderarse de soluciones que están al alcance de sus manos. El mundo para el que se están formando está cambiando constantemente. Debido a esto, los alumnos seguramente deberán resolver problemas que ni siquiera podemos imaginar todavía, así como se enfrentarán a desafíos que requerirán habilidades para diseñar soluciones creativas y adecuadas.

Gestión y organización de los tiempos.

Esta habilidad incorpora al ‘knowhow’ de la persona cómo priorizar, definir objetivos y dividir las tareas de cada día. Con solo 24 horas para pensar, planificar y completar las responsabilidades en el estudio, trabajo o a nivel personal, nuestros alumnos necesitan aprender a superar los desafíos y obstáculos cotidianos. La gestión del tiempo, tanto personal como profesional puede tener un efecto enorme en el rendimiento y productividad en el lugar de trabajo, pero también en cómo los estudiantes administran el tiempo de estudio y el ocio. El manejo apropiado del mismo puede convertirlos no sólo en personas más eficientes, sino que también les ayudará a cumplir con plazos preestablecidos para entregas, proyectos y trabajos.

Como educadores, desde el inicio de la escolarización de los estudiantes, se nos plantea el desafío constante de proponer un abanico de herramientas útiles y necesarias para la vida, sin embargo no es solamente mostrarlas, nombrarlas o trabajarlas una vez. Deberíamos -desde nuestra planificación diaria- comenzar a poner en juego éstas y otras habilidades blandas, de manera tangible y medible, para así poder evaluarNOS y evaluarLAS. 

De todas formas, antes de dar a conocer y trabajar con los alumnos en ‘soft skills’, reflexionemos nosotros ¿cómo nos encontramos en relación a ellas?, recordemos que es difícil dar lo que no se tiene.

Referencias bibliográficas:

Manyika, J.,  Lund, S., Chui, M., Bughin, J., Woetzel, J., Batra, P., Ko, R. & Sanghvi, S. (2017). Jobs lost, jobs gained: workforce transitions in a time of automation. McKinsey & Company. 

Disponible en: https://www.mckinsey.com/~/media/McKinsey/Industries/Public%20and%20Social%20Sector/Our%20Insights/What%20the%20future%20of%20work%20will%20mean%20for%20jobs%20skills%20and%20wages/MGI-Jobs-Lost-Jobs-Gained-Report-December-6-2017.pdf

Munyo, I. (2021). La revolución de los humanos. Uruguay. Ed. Penguin Random House Grupo Editorial.



2021: El curso y el trabajo en equipo con una mirada diferente.

 

“La velocidad perfecta, hijo mío, es estar allí.”  

Juan Salvador Gaviota 

 

El 13 de marzo del 2020, marcó el inicio de un año bisagra. A partir de ese día fueron múltiples las situaciones que generaron una sacudida en los docentes, desde educación inicial a bachillerato, en todos los centros educativos de nuestro país. Sin estar preparados -de una forma u otra- dimos respuesta a esta realidad que nos tocó vivir y ese largo año que quedaba por delante, casi sin darnos cuenta se nos fue como agua entre las manos. Quedará éste 2020 marcado por la pandemia, y todos nosotros como piezas de la historia vivida. 

De cualquier manera, lo más significativo ha sido el esfuerzo por superar las adversidades, y esto seguramente generó el haber aprendido -como docentes- mucho más de lo  imaginado, fuera de todo lo planificado.

Se cierran los cursos y llega el momento del descanso, de desconectar y desenchufar, para  poder volver nuevamente con toda la energía, porque el año 2021 estará cargado de desafíos, con ecos y repercusiones del Covid.

Ya hace tiempo resuena en todas las salas de maestros y profesores de todas las instituciones: el comienzo del año que viene...  ¿cómo será?, ¿cómo enfrentarlo?, ¿cómo seguimos?.

Son preguntas que aún tienen respuestas inciertas, sin embargo entre todos podemos ir diseñando caminos para transitar y poder empezar a esbozar nuestras planificaciones y didáctica de trabajo para el próximo año lectivo.

Este 2020 cada docente desde su lugar, intentó trabajar en competencias, habilidades y vínculos, mucho más allá de los contenidos, los programas, y los temas a dar.  Por sobre todo,  se ha intentado poner en juego la capacidad de resiliencia para afrontar de una manera distinta aquello que nos tocó vivir. 

Visualizando el nuevo comienzo, cada institución tiene la posibilidad de pensar desde su realidad las estrategias a llevar adelante. Es imprescindible un liderazgo pedagógico/académico, que cuente con planes estratégicos y marque una ruta por donde ir recorriendo este nuevo camino, teniendo en cuenta -entre otras cosas- instancias de planificación con los educadores. 

Es también necesario generar diálogo entre los docentes de los estudiantes 2020 y los que tomarán los nuevos cursos en el 2021. Recolectar y compartir entre todos dicha información, será de gran apoyo  para poder acompañar los procesos de manera individual y colectiva.

Debemos concientizarnos y planificar para:

La diversidad: sabiendo que todos los estudiantes parten de diferente punto inicial, debemos tener en cuenta sus características personales, eso nos permitirá llegar de manera específica a cada uno de ellos. Tal vez muchos pudieron encontrar apoyo en sus hogares para conectarse y seguir adelante con las actividades propuestas, pero otros tantos no. Muchos concurrieron los cinco días a clase, sin embargo otros no; por eso, la información real y personalizada -ese diagnóstico inicial- nos permitirá tomar mejores decisiones, especialmente si sabemos qué estrategias impactaron positivamente en los aprendizajes de los alumnos según nuestros colegas. Es necesario que la escuela sea para todos, y no solamente para los que pudieron resolver  la situación pandemia de la mejor manera.

Desarrollar la escucha y apertura: a nuevas formas, a las familias, a los directivos, a otras instituciones. Es necesario poder -desde diferentes sectores- compartir, escuchar, conectar  y transmitir. Es una forma de abrirse a otras realidades y contextos, trabajando colaborativamente, para poder diagnosticar y encontrar las mejores opciones y herramientas para todos los estudiantes.

Fomentar el pensamiento crítico: motivemos y acompañemos a todos los educandos a hacer y que se hagan preguntas inteligentes, incisivas, efectivas, teniendo como base que ser crítico es mirar el mundo con otros ojos y encontrar caminos divergentes que transformen las realidades que nos interpelan. Tomar decisiones buscando diversas alternativas, analizando sus consecuencias. 

Ser creativos: está comprobado que a medida que avanzan los años de escolarización, los estudiantes pierden la capacidad de crear, automatizan comportamientos y generalizan respuestas. Tengamos este hallazgo muy presente; y colaboremos para que logren desarrollar, optimizar o potenciar su capacidad creativa. 

Asumiendo la heterogeneidad -en el más amplio sentido- del alumnado que encontramos en cada aula, agudizada por la reciente situación sanitaria; uno de los desafíos más grandes reside en cómo lograr que los estudiantes puedan trabajar en equipo, desarrollando o potenciando habilidades, compartiendo saberes previos y construyendo aprendizajes entre pares. 

A partir de Vigotsky con su teoría Sociocultural y la Zona de Desarrollo Próximo, el Aprendizaje Significativo de Ausubel y la teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner; sabemos que las actividades cooperativas o los aprendizajes entre pares, pueden -en general- lograr un mayor impacto, haciendo foco en la construcción  del mismo y no focalizando en una clase magistral del docente, quien a menudo se encuentra en el centro de las situaciones didácticas. Logramos así pasar de un aprendizaje unidireccional a un formato bidireccional, donde el rol del docente se transforma en facilitador del aprendizaje y planificador de la secuencia a realizar para propiciarlo. Su función es la de planificar, observar, acompañar, estimular y evaluar, en lugar de ser un mero transmisor de conocimientos.

Pensar, planificar y trabajar desde un marco de aprendizaje cooperativo, debe ser una construcción a mediano y largo plazo, continuando una línea de trabajo a lo largo del año; no simplemente una actividad puntual realizada en forma ocasional o aislada, fundamentada en lo antedicho y en un desarrollo de competencias que los prepare para la vida.

A modo de ejemplo, se puede trabajar en equipos base organizados por los docentes, aunque -en algunas actividades- se habilite la conformación espontánea de los mismos a partir de los propios estudiantes y sus intereses personales.

DINÁMICA PARA LA FORMACIÓN DE GRUPOS 

Una dinámica que puede ayudar a que ellos colaboren y sean partícipes de la formación de los grupos con un criterio organizacional diferente,  es la siguiente:

Se identifican cuatro roles importantes dentro de un equipo de trabajo (pudiendo añadir otros de ser necesario). En este caso pensaremos en el líder, el sistémico, el creativo y el empático.

Se narra al grupo, un viaje en barco (lo descriptivo de la situación será acorde a la edad). Los alumnos deberán elegir algunos de los trabajos que se irán desarrollando a medida que estamos en ese recorrido.

En primer lugar elegirán quién llevará el timón del barco, quién será el que timonea para ir de puerto a puerto; el mismo deberá tener clara la hoja de ruta con los objetivos, el desarrollo y los tiempos. Será el que ordena y motiva a la vez para alcanzar la meta (elección del líder).

En segundo lugar elegirán quién irá dejando el registro de lo que acontece en el viaje, hará las anotaciones de forma sistemática y prolija, de tal forma de llevar una bitácora del recorrido de la manera más exacta posible (elección del sistémico).

En tercer lugar elegirán a quien le darán la publicidad del barco y recorrido, aquel que será capaz de vender mejor el producto, de manera que sea original y atraiga a muchos pasajeros (elección del creativo).

Por último, como todo viaje largo, seguramente tengan algún inconveniente en sus relaciones, por tal motivo es necesario elegir a alguien que será capaz de entablar buenos vínculos y negociar entre las diferentes posturas. (elección del empático).

Cada uno de los integrantes de la clase, elige a uno o dos compañeros por rol, de esta forma, el docente tendrá una diversidad  de nombres en cada categoría. Luego, teniendo en cuenta dichas características -encontradas por los mismos estudiantes- sumado al criterio del adulto referente, se podrá armar grupos de cuatro o cinco participantes, de manera que cada integrante del grupo lleve adelante un rol que le permita al equipo cumplir con la meta propuesta. 

Es importante que al momento de armar los grupos, se respeten las categorías y los nombres puestos allí por los alumnos; a su vez el maestro debe contemplar la variable asistencia, rezago o características de cada niño, de forma de evitar que algún grupo quede integrado por quienes nunca concurrieron a clase o quienes siempre fueron. 

Pensar, diseñar y llevar adelante una escuela transformadora, implica dar lo mejor que tenemos para generar oportunidades que tiendan puentes al mañana, porque es fundamental acompañarlos para seguir construyendo un mundo mejor. Es necesario dar un soplo de motivación, entusiasmo y confianza a todos, porque cada uno tiene mucho para dar.

Inspiremos y contagiemos a nuestros alumnos, una forma de actuar propia de los ciudadanos competentes que queremos formar. No es una tarea sencilla, pero es momento de empezar.



La evaluación en 2020.


 “Una escuela ha terminado y ha llegado el momento de que otra comience.”

Juan Salvador Gaviota de Richard Bach  



El coronavirus está removiendo y calando hondo en varios paradigmas de la educación... 

Este fenómeno de enseñanza remota de emergencia, nos sigue cuestionando, invitando a tener prácticas diferentes. Despierta nuevas formas de estudiar, de aprender y genera inesperadas formas de trabajo. A partir de una situación concreta, los invito a repensar nuestro sistema de evaluación, tal vez este sea momento de metamorfosis.


Muchas veces los alumnos de niveles superiores al devolverles sus trabajos con un comentario, dejan de mostrarse activos en la plataforma. Mientras que si la devolución de la tarea es un puntaje, una nota o un número, en general la actividad aumenta. Esa situación reavivó nuevamente el tema de la motivación estudiantil. Deja entrever el interés de realizar y entregar el trabajo por la nota en sí misma y no por el aprender a aprender y ser competente desde el Ser y el Hacer.


Esta ‘nueva’ didáctica de “enseñar, aprender y evaluar” vía remota, ha despertado preguntas en alumnos y familias: 

  • ¿qué se va a evaluar?

  • ¿cómo se va a evaluar? 

  • ¿qué importancia tendrá  esa nota de evaluación final?

  • ¿pesará en la promoción?

Hay docentes que se preguntan si es justo evaluar frente a tan diversas situaciones que el alumno puede estar atravesando para acceder a estas nuevas herramientas o metodologías. Hay docentes que se cuestionan sobre el formato a utilizar para evaluar, otros que se plantean si el estudiante realiza la propuesta solo o con ayuda. Docentes que se preocupan de evaluar contenidos porque al año siguiente los necesitarán, docentes que se ven interpelados por la estandarización de resultados en evaluaciones

globalizadas o mundialmente avaladas, y otros que reformulan el instrumento con propuestas bien innovadoras, creativas y diversas.

Esa matriz la llevamos grabada a fuego y más allá de hablar de procesos, competencias, rúbricas, feedback y acompañamiento, terminamos en el famoso número o nota -que nos limita desde el marco curricular de nuestro sistema educativo actual- para que el alumno esté habilitado a promover, a rendir examen o recursar. 


Considerando -según los lineamientos- que durante este período de cambios, la evaluación debe ser a través de un concepto y no de un número, los invito a reflexionar sobre la posibilidad de nuevas prácticas.

Hoy se afirma que los docentes -a partir de contenidos que están marcados por un  currículo prescriptivo- pueden despertar, potenciar, desarrollar en sus estudiantes, aquellas competencias que respondan adecuadamente a las necesidades de un ciudadano del S XXI. Pueden también compartir, proponer y gestionar evaluaciones por rúbricas, portafolios, listas de cotejo, proyectos y trabajar infinidad de instancias que permitan recabar información sobre el alumno. Tal vez con estas herramientas y otras que podamos aprender, conocer o construir, se logre una gama más amplia de datos que habilite un “mejor” concepto del alumno y de esa forma acercarnos aún más, a una descripción acertada y -por qué no- más detallada de sus habilidades, destrezas y competencias. Poder tener más insumos que nos ‘cuenten’ de ese alumno, nos hace minimizar el error que muchas veces cometemos en dar una nota a partir de una evaluación escrita u oral con formato de “prueba” o “escrito”. 


Los cambios educativos son lentos y los supuestos básicos anquilosados en las raíces institucionales, llevan procesos largos de transformación y cambio. De hecho, se lleva años tratando de incentivar el uso de las herramientas digitales, el uso de las plataformas, capacitando a los diferentes equipos en el uso de las mismas y formando docentes en nuevas metodologías de enseñanza. Sin embargo quedó demostrado que no todos las usaban -ni a nivel público ni privado-. Pero repentinamente este virus hizo que en todo el país se instalen o resurjan y ¡funcionen! Con aciertos y errores, con mayor o menor alcance, mayor o menor reticencia, pero se hizo.

Esta crisis

  • ¿no será una oportunidad para repensar la planificación y rediseñar la evaluación?

  • ¿no será una oportunidad para cambiar nuestras prácticas y tener más insumos al evaluar y no solamente calificar?

  • ¿no será una oportunidad para que evaluemos en función de lo que vienen realizando los alumnos?

Quizás en pequeñas comunidades, portafolios que registren procesos, coevaluaciones, evaluaciones de construcción grupal y así generar un concepto que se refleje desde la propia modalidad de trabajo. Tal vez se necesite discutir qué tipo de conocimiento queremos que aprendan -el que está a un click de distancia o el que necesitan para la vida-. Esa diferenciación ya es un cambio significativo en sí misma. 


Entonces, ¿por qué no pensar en procesos de evaluación que remarquen conceptualmente lo positivo?. Para desde allí acompañar y construir potentes aprendizajes, que le permitan al individuo desarrollarse plenamente, con autoconocimiento sobre su forma de aprender contenidos, estrategias y competencias para la vida, con un proceso metacognitivo que se descubra, desarrolle y fortalezca a lo largo de su trayectoria educativa.


Omitir la escala numérica o de notas, mejorar nuestras devoluciones pensando en un proceso y evaluar conceptualmente… está latente. De hecho ya se ha implementado en algunas instituciones en el transcurso de esta emergencia sanitaria. Sin embargo es real que debemos anticiparnos y prepararnos con otra mirada.


El cuaderno como instrumento de evaluación. Revalorizar el proceso del alumno y el vínculo con el docente.

Si pensamos un instrumento de evaluación formativa que nos permita evaluar el proceso que el alumno está realizando, el cuaderno sería la herramienta por excelencia. Nos permite evaluar conocimientos, habilidades generales y específicas, así como actitudes y valores. Sin embargo es necesario pautar, acordar, establecer criterios previos que faciliten la valoración de cualquiera de estos rasgos o competencias, evitando que algunos de ellos puedan ser una evaluación cuantitativa en sí mismos. 

El cuaderno es el medio por el cual el alumno y el docente  descubren y  monitorean los procesos de enseñanza y aprendizaje. Para el alumno es una forma de autoevaluar sus logros y redireccionar sus esfuerzos para que estos generen una mejora sustancial en sus aprendizajes. Desarrollar la habilidad cognitiva de autorreflexión acerca de sus propios objetivos y logros, implica el uso  de habilidades que requieren procesos complejos de pensamiento, así como poner en juego las competencias necesarias para llevarlo adelante. Es imprescindible que la planificación y uso de este cuaderno sea acordado entre docente y alumnos con el fin de conocer mutuamente  los objetivos y pautas de trabajo en el mismo.

El cuaderno en sí mismo es una fuente inagotable de información, siempre y cuando, se planifiquen objetivos de logros claros y precisos, con sus respectivos indicadores. Es a la vez una fuente de inspiración y motivación para que el alumno sea partícipe y protagonista de su propio proceso; se involucre y posicione desde un lugar reflexivo y proactivo. Hay estudiantes que sistemáticamente encuentran dificultades para aprobar pruebas cuantitativas estandarizadas o de corte institucional. Tal vez logren demostrar sus avances a través de un instrumento flexible pero a la vez tangible y con un formato menos restrictivo, orientado hacia una producción personal que demuestre habilidades generales y específicas en contextos predeterminados por el docente que acompaña a ese alumno.

OBJETIVOS.

Mejorar los logros de los estudiantes en cuanto a contenido, habilidades y competencias.

Habilitar al alumno a crecer de manera cognitiva, emocional y social, preparándolo para la vida.

Habilitar un aprendizaje colaborativo y constructivo que desarrolle y fomente la creatividad, autoreflexión, participación, reelaboración y colaboración.


Resignificar el uso del cuaderno

Podemos hacer que los cuadernos contengan un sitio para:

  • expresarse el docente y alumno

  • registrar si el trabajo es individual 

  • registrar el trabajo en forma colaborativa.

  • anotaciones, reflexiones, cuestionamientos, ideas, sugerencias que surjan tanto del docente como  del alumno. 

(se sugiere utilizar un color diferente para cada una de dichas anotaciones a modo de visualizar rápidamente los distintos registros)

Es necesario que desde los niveles más bajos se comience con esta práctica, apuntando a una didáctica que explicite que la tarea no se agota con la entrega, sino que el conocimiento se sigue construyendo, teniendo en cuenta otras competencias a desarrollar. 

Se debe tener presente que el proceso de construcción de los aprendizajes y su registro es aún más significativo y valioso que la herramienta en sí misma.


El cuaderno es un repertorio personal de la evolución del alumno. No debería considerarse la idea de que los niños manejen los mismos códigos de escritura, presentación, tiempos de producción, sino más bien un ritmo propio, individualizado que concientice y demuestre la heterogeneidad en la evaluación.


Ideas para el uso del cuaderno:

  • “Tareas y Actividades” pautado de consignas y trabajos a realizar.

  • Para recordar” allí se registran las ideas principales, personales o aquellas que hayan sido colaborativas.

  • “Mis reflexiones” consideraciones que crean relevantes y oportunas sobre su propio proceso.

  • “Cómo lo hice” registran los procesos que les parece haber llevado adelante para realizar la tarea.

  • “Competencia social”  registran los procesos de trabajo grupal y/o colaborativo así como la forma en que se realizaron.

  • “Retroalimentación docente o de pares” documentar los comentarios realizados por los otros.

  • “Cómo avanzar” Considerando el punto anterior tratarán de registrar como les parece que pueden mejorar.

Hacia una retroalimentación positiva en los procesos de evaluación.

Construir criterios de devolución compartidos con los alumnos y explicitarlos como indicadores según las expectativas de logro.

Facilitar la evaluación, autoevaluación y coevaluación, ofreciendo oportunidades para que ellos identifiquen las debilidades, fortalezas y oportunidades de mejora.


Cuidar el cómo y el qué decimos, sabemos que nuestras devoluciones impactan no sólo en lo cognitivo sino también en lo emocional.


Considerar el clima, el espacio y el tiempo donde se pauta y ofrece la retroalimentación.


Elegir y jerarquizar lo relevante de la corrección, valorando los aspectos positivos para impactar en la construcción de aprendizajes, pero también en  su concepto de autoestima.


Pautar que esperamos que se genere luego de  la retroalimentación y las reflexiones propias. 


Bibliografía: 


García García, Mora María (2013) Las estrategias y los instrumentos de evaluación desde el enfoque formativo.


Ravela, Picaroni, Loureiro (2017) ¿Cómo mejorar la evaluación en el aula? Montevideo, Grupo Magro



Prof. Marcelo Mónico


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